Galicia enfrenta su tercera ola de calor consecutiva en julio de 2026. Las temperaturas superan los 39 °C en Ourense y se mantienen por encima de los 36 °C en zonas del sur y centro de Lugo. Aunque la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) anuncia un descenso progresivo a partir del lunes, las alertas naranjas y amarillas persisten. El estrés térmico sigue siendo una amenaza real para miles de trabajadores. La Consellería de Emprego, Comercio e Emigración exige medidas urgentes. En España, 1.300 muertes anuales se vinculan directamente con el calor extremo.
¿Qué sectores sufren más el calor en Galicia?
Los sectores con mayor exposición son los que combinan esfuerzo físico, humedad elevada y temperaturas ambientales extremas. La campaña Trabajo y Calor del Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia (Issga) identifica tres grupos críticos:
Trabajos con calor radiante
Fundiciones, panaderías industriales, fábricas de cerámica y ladrillos, salas de calderas y cocinas profesionales generan calor radiante. Este tipo de calor no se regula con ventilación convencional. Requiere aislamiento térmico, protección personal específica y turnos rotativos estrictos.
Actividades al aire libre
Construcción, agricultura, ganadería, silvicultura y jardinería son especialmente vulnerables. En Galicia, más del 22 % de la población activa trabaja en estos sectores. La exposición solar directa, la humedad del suelo y la falta de sombra aumentan el riesgo de golpe de calor y deshidratación aguda.
Puestos con alta humedad y esfuerzo físico
Trabajos en cámaras frigoríficas con transiciones bruscas, instalaciones de procesamiento de alimentos o plantas de tratamiento de aguas generan estrés térmico combinado: calor + humedad + carga física. Aquí, el sudor no evapora eficazmente, lo que impide la termorregulación natural.
¿Qué obligaciones legales tienen las empresas gallegas?
El Real Decreto 486/1997, modificado por la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, exige a los empleadores evaluar y controlar los riesgos ambientales. En Galicia, la Xunta refuerza esta obligación mediante la Orden de 12 de mayo de 2023, que obliga a actualizar los planes de prevención ante olas de calor. Las empresas deben:
- Realizar una evaluación específica del estrés térmico, usando índices como el WBGT (Wet Bulb Globe Temperature).
- Implementar medidas técnicas: sombreado móvil, ventilación forzada, sistemas de refrigeración local.
- Establecer pausas térmicas obligatorias, con horarios flexibles y acceso a agua potable fresca.
- Capacitar al personal en reconocimiento de síntomas: mareo, náuseas, confusión, piel seca y caliente.
¿Cómo actúa el Issga ante emergencias por calor?
El Instituto de Seguridade e Saúde Laboral de Galicia (Issga) ofrece asesoramiento técnico gratuito. Sus equipos realizan inspecciones in situ, emiten informes de riesgo térmico y validan protocolos de actuación. Desde junio de 2026, ha atendido más de 180 solicitudes empresariales en zonas de alta incidencia: Valdeorras, Ribeira Sacra y la cuenca del Miño. Además, gestiona una línea de emergencia 24/7 para casos de golpe de calor laboral.
Datos Clave
- 1.300 muertes anuales en España vinculadas al calor extremo (INE, 2025).
- El estrés térmico reduce la productividad laboral hasta un 25 %, según el Observatorio Gallego de Salud Laboral.
- En Galicia, el sector agrario registra el 42 % de los accidentes laborales por calor en lo que va de 2026.
- La Xunta ha sancionado a 17 empresas desde abril por incumplir la evaluación de riesgos térmicos.
- El WBGT es el único índice reconocido legalmente para medir exposición térmica en entornos laborales.
El impacto económico de las olas de calor en Galicia va más allá de la salud. Se estima una pérdida de 127 millones de euros en productividad en 2025, según el Instituto Galego de Estatística. La normativa no es opcional: es un requisito de cumplimiento obligatorio bajo el marco de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y la Directiva Europea 89/391/CEE. Ignorarla implica responsabilidad penal y civil para los empleadores. La prevención no es un gasto: es una inversión en sostenibilidad productiva y humana.
