El Gobierno ha anunciado la supresión definitiva del IVPEE en 2028. Este impuesto, vigente desde 2013, desaparecerá tras la amortización completa del déficit de tarifa, lo que reducirá hasta un 6 % la factura eléctrica media. No es una medida aislada: responde a un cambio estructural en la financiación del sistema eléctrico español y al cumplimiento de un compromiso fiscal vinculado al equilibrio tarifario.
¿Por qué se creó el IVPEE y por qué desaparece en 2028?
El IVPEE nació en 2013 para paliar el déficit de tarifa, un pasivo acumulado entre 2000 y 2013 que alcanzó los 28.700 millones de euros. Durante ese periodo, los ingresos de los consumidores no cubrían los costes del sistema eléctrico, generando una deuda financiada con préstamos públicos.
La extinción del impuesto en 2028 no es arbitraria. Coincide con la amortización total de la deuda. Ese año finaliza el pago de la anualidad correspondiente al déficit, cuya cuota en 2026 asciende a 1.883 millones de euros, repartida entre 33 millones de consumidores.
¿Cómo se financió el déficit hasta ahora?
- El IVPEE aportaba unos 1.500 millones anuales, pero no cubría la totalidad del déficit.
- El resto se recuperaba mediante un cargo directo en la factura: en 2026, cada usuario paga 60 euros al año, unos 5 euros mensuales.
- Los intereses generados por la deuda también se incluían en ese cargo.
¿Qué impacto tendrá la eliminación del IVPEE en los consumidores?
La supresión del impuesto no implica una rebaja inmediata ni automática del 6 % en todas las facturas. Su incidencia varía según el perfil de consumo, la potencia contratada y el tipo de tarifa (PVPC o mercado libre). En promedio, el ahorro estimado es de entre 40 y 70 euros anuales por hogar.
¿Quiénes se benefician más?
- Los consumidores con alta intensidad energética: pymes industriales, comercios y grandes instalaciones.
- Los usuarios en tarifa regulada (PVPC), donde el IVPEE se aplica de forma transparente y proporcional.
- Los hogares con autoconsumo fotovoltaico, ya que el impuesto gravaba también la energía autoconsumida.
¿Qué marco legal regula la desaparición del IVPEE?
La extinción del IVPEE está prevista en la Ley 24/2013, del Sector Eléctrico, modificada por la Ley 7/2021, que estableció el calendario de amortización del déficit. El Real Decreto-ley 23/2023 reforzó el compromiso de supresión automática una vez liquidada la deuda, sin necesidad de nueva norma.
¿Qué papel juega la CNMC?
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia recibe íntegramente la recaudación del IVPEE. Su función es supervisar la aplicación del cargo y certificar la amortización anual del déficit. En 2027 emitirá un informe definitivo que confirmará el cierre contable del pasivo.
¿Cuál es el impacto económico y energético de esta medida?
La eliminación del IVPEE forma parte de una estrategia más amplia: desregular costes estructurales para impulsar la competitividad y acelerar la transición energética. Su supresión libera 1.500 millones anuales que podrían redirigirse a inversiones en redes inteligentes o subvenciones para eficiencia.
Sin embargo, el Gobierno no prevé compensaciones fiscales adicionales. El ahorro se trasladará directamente al consumidor, sin afectar al déficit público ni a los ingresos tributarios generales.
Datos Clave
- El déficit de tarifa se generó entre 2000 y 2013 y alcanzó los 28.700 millones de euros.
- El IVPEE recaudaba 1.500 millones anuales, pero no financiaba la totalidad del pasivo.
- En 2026, los consumidores pagan 60 euros anuales para amortizar la deuda (20 euros menos que en 2023).
- La supresión del IVPEE entrará en vigor el 1 de enero de 2028, tras la liquidación final del déficit.
- El ahorro estimado en la factura es de hasta el 6 %, equivalente a 40–70 euros/año por hogar.
La medida refleja una madurez fiscal del sistema eléctrico. Ya no se necesita un impuesto específico para corregir desequilibrios históricos. En su lugar, el marco actual prioriza la transparencia tarifaria, la neutralidad fiscal y la sostenibilidad financiera del sector. Su implementación marca un punto de inflexión: el sistema eléctrico español deja de ser un mecanismo de financiación de deudas pasadas para convertirse en un modelo orientado al futuro.
