IAG ha reducido sus previsiones de beneficio para 2026 tras un aumento explosivo del precio del combustible de aviación, impulsado por la escalada del conflicto en Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz. La factura de carburante se disparará a 9.000 millones de euros, 2.000 millones más que lo previsto en diciembre. Aunque el primer trimestre fue sólido, con un beneficio después de impuestos de 301 millones de euros, el efecto acumulado del alza afectará todo el ejercicio.
¿Por qué IAG ha recortado sus previsiones de beneficio para 2026?
El principal factor es el encarecimiento del combustible de aviación, que alcanzó 1.725 dólares por tonelada métrica a finales de marzo: el doble que a finales de febrero. Este salto se vincula directamente con la tensión geopolítica en Oriente Medio y las restricciones al transporte marítimo.
El grupo no pudo absorber el impacto con eficiencia suficiente. Aunque los ingresos crecieron un 1,9%, hasta 7.181 millones de euros, y el beneficio de explotación subió un 77,3%, el coste unitario del combustible se elevó un 10,6% a tipo de cambio constante.
¿Cómo está gestionando IAG el alza del carburante?
IAG aplica una estrategia de mitigación en tres frentes: ingresos, costes y capacidad. Una pieza clave es su política de coberturas de combustible, que alcanza el 70% de sus necesidades para el resto del año. Esto limita la exposición al mercado spot, pero no elimina el riesgo total.
Además, el grupo ajusta su plan de capacidad —reduciendo rutas menos rentables— y refuerza los ingresos con tarifas dinámicas y mayor venta de productos complementarios.
¿Qué papel juegan los tipos de cambio en los resultados?
Los tipos de cambio favorecieron una ligera caída del 0,2% en los gastos totales de explotación, hasta 6.830 millones de euros. Sin embargo, este efecto positivo se diluye al analizar los costes reales: el coste unitario del combustible subió significativamente, y su impacto real se mide mejor a tipo de cambio constante.
¿Cuál es el impacto económico real del alza del combustible en el sector aéreo?
El combustible representa entre el 20% y el 25% del coste operativo total de una aerolínea. Un incremento de 2.000 millones en la factura anual equivale a más del 28% del beneficio neto total de IAG en 2025 (7.000 millones de euros de ingresos, con margen neto del ~4%).
Esto presiona los márgenes, limita la capacidad de inversión y retrasa planes de renovación de flota. También impulsa alzas de tarifas, con efecto inflacionario en el transporte aéreo y turismo.
¿Qué marco legal o regulatorio aplica a las coberturas de combustible?
No existe una normativa específica de la UE que obligue a las aerolíneas a cubrir sus compras de carburante. Sin embargo, el Reglamento (UE) 2023/2413 sobre sostenibilidad en el transporte aéreo exige transparencia en los costes de combustibles sostenibles de aviación (SAF). IAG incluye estos costes en su factura total, lo que eleva aún más la presión financiera.
Datos Clave
- El precio del combustible de aviación se duplicó en un mes: de ~860 a 1.725 dólares/tonelada.
- IAG elevó su factura de carburante prevista en 2.000 millones de euros, hasta 9.000 millones.
- El grupo mantiene coberturas del 70% para el resto de 2026.
- El beneficio de explotación subió un 77,3% en el primer trimestre, pero el margen se estrechó por el alza del carburante.
- El coste unitario del combustible creció un 10,6% frente a 2025 (a tipo de cambio constante).
