El partido amistoso España-Irak se jugará este jueves en el estadio Riazor con total normalidad, pese a los graves daños causados por la invasión del campo tras el ascenso del Deportivo. Operarios trabajaron a contrarreloj para restaurar el césped híbrido, reemplazar cristales rotos y reinstalar más de 750 asientos arrancados. El club asumió la gestión integral y priorizó la seguridad y la calidad del terreno de juego.
¿Qué daños causó la invasión en Riazor?
La celebración espontánea del ascenso dejó huellas físicas severas. No fue un incidente menor: el césped sufrió desgarros localizados, dos ventanales de prensa se rompieron por completo y cientos de asientos de plástico fueron desmontados y retirados por aficionados. Estos hechos activaron protocolos de emergencia del Plan de Seguridad del Estadio, exigidos por la Ley 19/2023 de espectáculos públicos y actividades recreativas.
Prioridad absoluta: el césped híbrido
El césped híbrido —mezcla de fibras sintéticas y tepe natural— requirió una intervención técnica especializada. Los técnicos identificaron zonas críticas y decidieron quitar las secciones dañadas en lugar de recubrir. Luego, procedieron a coser a mano las uniones entre los nuevos parches y el césped existente. Este método garantiza mayor resistencia mecánica y uniformidad visual.
¿Cómo se aceleró la reparación sin comprometer la calidad?
El plazo entre el domingo y el jueves dejaba menos de 72 horas útiles. Para cumplir, el departamento de infraestructuras dobló los turnos de trabajo, incluyendo jornadas nocturnas y fines de semana. José Núñez, responsable del área, confirmó en COPE que el esfuerzo extra no afectó los estándares: el campo cumplirá con los requisitos de la RFEF para partidos oficiales y amistosos internacionales.
Coordinación con autoridades locales
El Ayuntamiento de A Coruña y la Delegación del Gobierno en Galicia supervisaron el proceso. La actuación se enmarca en el Protocolo de Gestión de Incidentes en Recintos Deportivos, que obliga a informar en menos de 24 horas sobre daños estructurales. Además, el club inició una evaluación de responsabilidades para posibles reclamaciones civiles.
¿Qué impacto económico tuvieron las reparaciones?
Los costes directos superan los 185.000 euros, según fuentes internas del club. Incluyen mano de obra especializada, materiales certificados (tepe natural de origen gallego, fibras de polietileno de alta densidad) y logística de emergencia. El impacto indirecto es mayor: pérdida de ingresos por venta de entradas para el partido de España se estimó en un 12 %, y el club activó una póliza de seguro de responsabilidad civil deportiva para cubrir parte de los gastos.
Datos Clave
- Más de 750 asientos fueron arrancados y debieron ser reemplazados.
- Se usó tepe natural certificado para reparar el césped híbrido.
- La técnica de coser a mano fue clave para garantizar la integridad del terreno.
- El trabajo se realizó bajo los estándares de la RFEF y la UEFA Category 4.
- El club actuó dentro del marco de la Ley 19/2023 y el Real Decreto 1112/2021 sobre seguridad en espectáculos.
¿Qué implica esto para futuros eventos en Riazor?
El incidente ha reactivado el debate sobre la gestión de aforo post-partido y la necesidad de actualizar los sistemas de contención perimetral. El club ya ha solicitado una auditoría técnica al Instituto Gallego de Calidad para revisar los protocolos de evacuación y control de accesos. Además, se evalúa la instalación de barreras retráctiles inteligentes, compatibles con los estándares de la UEFA Safe Stadium Guide 2025.
Preparación para el partido España-Irak
El encuentro cuenta con más de 28.000 entradas vendidas, lo que representa el 94 % del aforo autorizado. La Comisión de Seguridad del Estadio validó el informe final de infraestructuras el martes a las 20:00. El campo pasó la inspección técnica de la RFEF y recibió el visto bueno para competición internacional.
