El 28 de abril de 2025, un cero eléctrico dejó sin suministro a millones de personas en España y Portugal. Un año después, no hay un responsable identificado. Los informes de Entso-E, la CNMC y el Ministerio para la Transición Ecológica coinciden: el fallo fue multifactorial, no puntual. La inestabilidad del sistema, las oscilaciones de tensión y las desconexiones rápidas de generación fueron clave. Las medidas correctivas ya están en marcha, pero su implementación sigue siendo desigual.
¿Por qué no se ha identificado un culpable del cero eléctrico?
Los tres informes oficiales evitan señalar a un único actor. El Ministerio atribuyó el fallo a una cadena de fallos técnicos y operativos. Entso-E lo calificó como el evento sin precedentes más grave de los últimos 20 años. La CNMC, con once meses de retraso, reconoció que las herramientas normativas existían, pero no se aplicaron con eficacia.
Falta de coordinación entre operadores
La falta de sincronización entre gestores de red, comercializadoras y centrales generadoras fue crítica. No hubo alertas tempranas compartidas. Los protocolos de emergencia no se activaron de forma coordinada. Esto evidencia una brecha entre la normativa y su ejecución real.
¿Qué revela el informe de Entso-E sobre la estabilidad del sistema?
Entso-E destacó que el sistema eléctrico ibérico no soportó una combinación inusual de factores: sobretensión, oscilaciones de frecuencia y desconexiones masivas de generación renovable. El informe subraya que la red no está diseñada para gestionar transiciones tan rápidas entre fuentes variables.
Necesidad de actualización regulatoria
El marco normativo actual no exige niveles mínimos de resiliencia dinámica. Tampoco obliga a compartir datos operativos en tiempo real entre países. Esto limita la capacidad de respuesta ante eventos sistémicos. La Unión Europea ya ha iniciado revisiones del Reglamento de Redes de Transporte.
¿Cuál es el impacto económico del apagón?
El cero eléctrico causó pérdidas estimadas en 1.200 millones de euros en España y Portugal. El sector industrial fue el más afectado: fábricas paralizaron líneas de producción. El comercio minorista perdió ventas por 187 millones. Los sistemas de transporte público se vieron interrumpidos durante 4,2 horas de media. El turismo urbano reportó una caída del 12 % en reservas ese fin de semana.
Inversión post-apagón
El Gobierno español aprobó 420 millones de euros para modernizar el sistema de control SCADA y reforzar los centros de coordinación. También se aceleró la implantación de sistemas de inercia sintética, clave para estabilizar redes con alta penetración de renovables.
¿Qué dice la CNMC sobre las herramientas normativas disponibles?
La CNMC confirmó que, el 28 de abril de 2025, ya existían los marcos legales para prevenir el fallo. Pero detectó deficiencias en su aplicación: ausencia de auditorías operativas obligatorias, falta de sanciones por incumplimiento de protocolos de estabilidad y escasa supervisión de los planes de contingencia de los operadores.
Datos Clave
- El cero eléctrico afectó a 52 millones de personas en la Península Ibérica.
- Fue el mayor fallo sistémico en Europa desde el apagón de 2006 en Alemania.
- Entso-E recomendó 14 medidas técnicas y regulatorias, 7 aún pendientes de implementación.
- El 83 % de las desconexiones involuntarias se produjeron en centrales eólicas y solares.
- La Comisión Parlamentaria de Energía sigue abierta, con 12 audiencias pendientes.
El cero eléctrico no fue un accidente aislado. Fue un síntoma de una red en transición sin los controles adecuados. La digitalización acelera los riesgos. La descentralización exige nuevas reglas. Y la seguridad del suministro ya no depende solo de la generación, sino de la coordinación en tiempo real, la transparencia operativa y la adaptabilidad regulatoria. Sin esos tres pilares, cualquier sistema eléctrico moderno sigue vulnerable.
