La tradición del Celta de Vigo de abrir sus entrenamientos al público en fechas especiales se ha consolidado como un evento muy esperado por los aficionados. Este año, el entrenamiento abierto que tuvo lugar en el estadio de Balaídos el 5 de enero de 2026, atrajo a más de 6.500 celtistas, superando la asistencia de años anteriores y creando un ambiente festivo que celebró la llegada de los Reyes Magos.
La jornada comenzó con una gran expectativa entre los aficionados, quienes se agruparon en las gradas del estadio, ansiosos por ver a sus ídolos en acción. A pesar del frío, el sol brilló en el cielo, lo que hizo que la espera fuera más llevadera. Los más pequeños, ataviados con bufandas y camisetas celestes, llenaron las gradas con su energía y entusiasmo, mientras que los adultos disfrutaban de un café caliente mientras esperaban el inicio del entrenamiento.
La afluencia de público fue tal que, aunque inicialmente solo se había previsto abrir la Tribuna, se tomó la decisión de abrir también el Marcador para acomodar a todos los asistentes. Este tipo de eventos no solo refuerza el vínculo entre el club y sus seguidores, sino que también permite a los aficionados vivir una experiencia única, donde pueden ver de cerca a sus jugadores favoritos.
### Un Entrenamiento Lleno de Emoción
El entrenamiento comenzó con unos minutos de retraso, pero eso no disminuyó la emoción de los presentes. Mientras los jugadores se preparaban para salir al campo, los aficionados disfrutaron de un repertorio de villancicos que ambientó el lugar. Cuando finalmente los jugadores saltaron al césped, los gritos de los niños resonaron en el estadio, tratando de llamar la atención de sus ídolos. Algunos lograron captar la atención de jugadores como Yoel Lago, quien se acercó a saludar a sus jóvenes seguidores.
Durante la sesión, los aficionados no solo observaron los ejercicios de calentamiento y las jugadas ensayadas, sino que también pudieron celebrar los goles que se producían en el entrenamiento. La interacción entre los jugadores y los aficionados fue constante, con muchos niños levantando pancartas y pidiendo autógrafos. Uno de los momentos más emotivos fue cuando un niño, cuyo cumpleaños coincidía con el evento, pidió una foto con Iago Aspas, el capitán del equipo, quien no dudó en acercarse para cumplir su deseo.
La jornada se convirtió en una fiesta del celtismo, donde la pasión por el equipo se hizo palpable. Los jugadores, conscientes de la importancia de estos encuentros, se mostraron accesibles y dispuestos a interactuar con los aficionados. La plantilla, liderada por Claudio Giráldez, dedicó un tiempo considerable a atender a los seguidores, firmando camisetas y posando para fotos. La paciencia y la amabilidad de los jugadores fueron elogiadas por los presentes, quienes apreciaron el esfuerzo de sus ídolos por hacer de la jornada un recuerdo inolvidable.
### Un Regalo de Reyes para los Aficionados
La celebración del entrenamiento abierto coincidió con la festividad de Reyes, lo que añadió un toque especial al evento. Muchos aficionados llegaron al estadio con la esperanza de llevarse un regalo anticipado, ya sea en forma de una camiseta firmada o una foto con su jugador favorito. La atmósfera festiva se intensificó cuando los jugadores comenzaron a lanzar camisetas y otros souvenirs a las gradas, generando una gran emoción entre los presentes.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Algunos aficionados se encontraron con pequeñas decepciones, como camisetas que se perdieron en la multitud o la imposibilidad de conseguir el autógrafo de su jugador preferido. A pesar de estos contratiempos, la mayoría de los asistentes se marcharon con una sonrisa, satisfechos con la experiencia vivida y con la esperanza de que el Celta continúe brindando momentos como este en el futuro.
El evento no solo sirvió para fortalecer el vínculo entre el club y sus aficionados, sino que también se convirtió en una celebración de la comunidad celtista. La jornada fue un recordatorio de que el fútbol es más que un deporte; es una pasión que une a las personas y crea recuerdos inolvidables. La tradición de abrir los entrenamientos al público es una forma en que el Celta de Vigo demuestra su compromiso con su afición, y eventos como este son los que hacen que el celtismo siga vivo y fuerte en la ciudad.
La jornada culminó con un ambiente de alegría y camaradería, donde los aficionados se despidieron de los jugadores con aplausos y vítores, esperando ansiosos el próximo encuentro y la continuación de la temporada. La magia de Reyes se sintió en cada rincón de Balaídos, y el Celta, una vez más, demostró que es más que un club; es una familia.
