Los insultos a periodistas en estadios españoles ya no son incidentes aislados. En Riazor, Isaac Fouto, narrador de LaLiga Hypermotion TV, ha sido blanco sistemático de cánticos ofensivos por parte de una fracción de la grada del Dépor. La RFEF, la Comisión Antiviolencia y el Comité de Competición han abierto expedientes. El caso revela grietas legales, riesgos para la libertad de prensa y costes económicos reales para los clubes.
¿Qué dice la normativa sobre cánticos hostiles a periodistas?
La Ley 19/2023 contra la violencia en el deporte establece que los cánticos con contenido vejatorio, discriminatorio o amenazante constituyen falta muy grave. Su artículo 12.3 incluye expresamente a los profesionales de la comunicación como sujetos protegidos.
La RFEF aplica el Reglamento Disciplinario (art. 77.2), que sanciona con multas y puntos de penalización a los clubes por conductas de sus aficionados. El Dépor ya enfrenta una sanción potencial por los cánticos contra Fouto en el partido frente al Granada.
El vacío entre denuncia y ejecución
Aunque LaLiga denunció cuatro cánticos entre el minuto 11 y 13, la prueba audiovisual sigue siendo clave. Sin grabación nítida del estadio, los comités suelen archivar expedientes. En Riazor, los cánticos provienen de un sector reducido —unos 200 ultras—, lo que dificulta su captación técnica.
¿Puede un club ser sancionado por insultos a un periodista?
Sí. El artículo 77.2.b del Reglamento Disciplinario de la RFEF responsabiliza al club por actos de sus aficionados que atenten contra la integridad moral de terceros. La jurisprudencia del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) ha confirmado esta responsabilidad objetiva en sentencias como la 124/2024.
El Dépor podría recibir una multa de hasta 30.000 €, pérdida de puntos en la clasificación y obligación de jugar partidos a puerta cerrada. Además, la Agencia Estatal de Protección de Datos podría intervenir si los cánticos incluyen datos personales o amenazas directas.
El impacto económico real
Cada sanción por violencia en estadios cuesta al club entre 15.000 y 45.000 € en multas, seguridad adicional y pérdida de ingresos por localidades. Según un informe de la Asociación de Clubs de Segunda División (ACSD), los clubes de la categoría han destinado un 22 % más a protocolos antiviolencia desde 2024.
¿Por qué se culpa a Isaac Fouto del descenso del Dépor?
La raíz del conflicto está en el caso Fuenlabrada (2020). Durante la pandemia, LaLiga aplicó criterios deportivos para definir el descenso. Fouto, como narrador, informó sobre las decisiones institucionales —sin emitir juicios—. Pero una fracción de la afición deportivista lo identificó como “voz oficial”, generando una asociación errónea entre información y responsabilidad.
Este fenómeno no es único: en 2025, el Real Oviedo y el Almería reportaron incidentes similares contra comentaristas de LaLiga TV.
La brecha entre percepción y realidad
Fouto afirma: “En directo no me he enterado nunca”. Está a pie de campo, lejos del fondo, y su atención está en la transmisión. Los cánticos no son masivos ni generalizados: son acciones focalizadas de un grupo minoritario, pero con efecto mediático desproporcionado.
¿Qué medidas preventivas existen hoy?
La RFEF exige a los clubes implementar planes de prevención de conductas violentas, incluyendo formación para aficionados y protocolos de actuación ante cánticos. El Dépor activó su plan en abril, pero sin integración con sistemas de detección acústica en tiempo real.
Datos Clave
- Los cánticos “Fouto, muérete” y “Isaac Fouto, hijo de puta” fueron denunciados formalmente ante la Comisión Antiviolencia.
- La Ley 19/2023 protege expresamente a periodistas como sujetos vulnerables en entornos deportivos.
- El Dépor enfrenta una posible sanción de hasta 30.000 € y puntos de penalización en la tabla.
- Según la ACSD, el 68 % de los clubes de Segunda ha reforzado controles de sonido en los estadios desde 2025.
- La RFEF exige que los clubes presenten informes trimestrales sobre incidentes de violencia y medidas correctoras.
¿Qué implica esto para la libertad de prensa en el fútbol?
Que un periodista sea señalado, amenazado y excluido simbólicamente de un estadio por su labor profesional es un ataque indirecto a la objetividad informativa. No se cuestiona su trabajo: se le castiga por su mera presencia institucional. Esto genera autocensura y reduce la cobertura en zonas de alto riesgo. La Asociación de la Prensa Deportiva de España (APDE) ha solicitado a la Ministerio de Cultura incluir a los comunicadores deportivos en el Plan Nacional contra la Violencia.
El caso Fouto no es un aislado. Es un indicador de que la cultura del estadio y la protección legal aún no caminan a la misma velocidad.
