La reciente expansión de plantas de energías renovables en España ha sido un factor clave en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector eléctrico. Sin embargo, un evento significativo, el apagón del 28 de abril de 2025, ha alterado esta tendencia positiva. Las medidas adoptadas por Red Eléctrica de España (REE) para prevenir futuros colapsos han llevado a un aumento inesperado en las emisiones de CO2, rompiendo años de progresos en la sostenibilidad.
La transición hacia energías más limpias ha permitido que las compañías eléctricas españolas registren mínimos históricos en sus emisiones de gases contaminantes. Desde 2018, el sector había experimentado una disminución constante en sus niveles de emisiones, gracias a un mayor uso de fuentes renovables como la solar y la eólica. Sin embargo, el apagón de abril de 2025 obligó a REE a implementar un modo de operación reforzado que prioriza el uso de energías tradicionales, especialmente las centrales de gas, para asegurar la estabilidad del sistema eléctrico.
Este cambio en la estrategia operativa ha tenido consecuencias directas en las cifras de emisiones. En 2025, el sector eléctrico español emitió aproximadamente 29,48 millones de toneladas de CO2 equivalentes, lo que representa un aumento del 9% en comparación con el mínimo histórico del año anterior. Este incremento es alarmante, considerando que el sistema eléctrico había mantenido una tendencia a la baja en sus emisiones durante casi una década. A pesar de este aumento, las cifras de 2025 siguen siendo significativamente más bajas que las registradas en años anteriores, como 2017, cuando las emisiones alcanzaron los 74,86 millones de toneladas.
La operación reforzada implementada por REE ha llevado a una reducción en la participación de las energías renovables en la generación eléctrica total. En 2025, las fuentes renovables representaron el 55,5% de la producción eléctrica nacional, una disminución respecto al 56,8% alcanzado en 2024. Aunque la producción de energía renovable alcanzó un récord de 150,8 gigavatios hora (GWh), el crecimiento de la demanda eléctrica en el país fue aún mayor, lo que diluyó el impacto positivo de las energías limpias en la matriz energética.
El uso intensivo de las plantas de ciclos combinados, que queman gas para generar electricidad, también ha aumentado. En 2025, estas plantas generaron casi el 17% de toda la electricidad, un incremento notable respecto al 13,6% del año anterior. Este cambio en la producción eléctrica refleja la necesidad de equilibrar la oferta y la demanda en un contexto de crisis energética, pero también plantea interrogantes sobre el futuro de la transición energética en España.
La situación actual del sistema eléctrico español resalta la complejidad de la transición hacia un modelo más sostenible. Si bien las energías renovables han demostrado ser una solución efectiva para reducir las emisiones, la dependencia de fuentes tradicionales en momentos de crisis pone de manifiesto la fragilidad del sistema. La necesidad de un enfoque equilibrado que permita la integración de energías limpias sin comprometer la estabilidad del suministro eléctrico es más urgente que nunca.
A medida que España avanza hacia sus objetivos de sostenibilidad y reducción de emisiones, es crucial que se implementen políticas que fortalezcan la infraestructura de energías renovables y minimicen la dependencia de combustibles fósiles. La experiencia del apagón de 2025 debe servir como un llamado a la acción para revisar y mejorar las estrategias de gestión del sistema eléctrico, asegurando que la transición energética no solo sea viable, sino también resiliente ante futuros desafíos.
En resumen, el apagón de abril de 2025 ha tenido un impacto significativo en las emisiones de CO2 del sector eléctrico español, rompiendo una racha de años de reducciones históricas. La necesidad de un enfoque equilibrado y sostenible es más evidente que nunca, y el futuro del sistema eléctrico dependerá de la capacidad de España para adaptarse y evolucionar en su camino hacia un modelo energético más limpio y eficiente.
