La historia del agua con gas Aguas de Lérez es un fascinante viaje que conecta el pasado con el presente. Esta bebida, que una vez fue servida en el famoso Titanic, ha sido relanzada por el hostelero gallego Carlos Fontán, quien busca revivir su legado y llevarla a nuevos horizontes. Con más de 17.000 botellas producidas en su distribuidora, Disbepo, en Vilagarcía, la marca se propone conquistar el mercado internacional, comenzando por el sudeste asiático.
La idea de revivir Aguas de Lérez nació durante la pandemia de COVID-19, cuando Fontán decidió registrar el nombre comercial en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Tras cinco años de trabajo, en septiembre de 2025, comenzó la producción en serie de esta bebida que proviene del Manantial Sanxinés, ubicado en el Monte Xiabre, cerca de Pontevedra. Fontán destaca que su objetivo es llevar el nombre de Pontevedra al mundo, recordando el lema de la ciudad: «Pontevedra é boa vila, dá de beber a quen pasa».
### Un Legado Histórico
Aguas de Lérez tiene sus raíces en la antigua Aguas Minero-Medicinales del Lérez, que fue impulsada a principios del siglo XX por Casimiro Gómez Cobas, un indiano que emigró a América y regresó con una fortuna. Con su capital, promovió el Balneario del Lérez en Pontevedra, que se convirtió en un centro de atracción durante el auge del termalismo. Las botellas de la antigua compañía llegaron a ser reconocidas en países como Estados Unidos, China, Japón y Egipto, e incluso fueron el agua oficial de la Casa Real Española.
El relanzamiento de Aguas de Lérez se presenta como un desafío, ya que la marca debe competir con gigantes del sector como Perrier y San Pellegrino. Sin embargo, Fontán ha optado por un enfoque diferente, eligiendo no distribuir su producto a través de supermercados, sino enfocándose en el mercado internacional. La bebida, que cuenta con una ligera presencia natural de gas, se refuerza con gas carbónico añadido, lo que la hace única en su categoría.
La meta para 2026 es ambiciosa: Fontán planea poner en el mercado 100.000 unidades. Para lograrlo, está trabajando con el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) y el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) para explorar oportunidades en mercados como Indonesia y Singapur. La estrategia incluye la colocación de Aguas de Lérez en lugares de alto tráfico, como aeropuertos, donde la rotación de clientes es constante.
### Innovación y Futuro
El proyecto de Aguas de Lérez no solo se centra en la producción, sino también en la creación de una imagen de marca sólida. Durante los últimos cinco años, Fontán ha trabajado en el diseño de la botella, que estará disponible en formatos de plástico y cristal, así como en la obtención de todos los permisos necesarios para su comercialización. La bebida se caracteriza por su bajo contenido de sodio y su baja mineralización, lo que la hace apta para personas con dietas específicas o problemas de salud.
Además de su enfoque en el mercado internacional, Fontán tiene planes para diversificar la distribución de Aguas de Lérez. Se están considerando canales alternativos como farmacias, alta cocina y máquinas de vending en hospitales y centros de salud. Esto no solo ampliará el alcance de la marca, sino que también la posicionará como una opción saludable y premium en el mercado.
Para aumentar su visibilidad, Fontán planea asistir a ferias del sector alimentario en ciudades como Boston, Miami y Barcelona. Estas ferias no solo son una oportunidad para presentar Aguas de Lérez, sino también para establecer contactos y ganar reputación en el sector. Este año coincide con el 120 aniversario del antiguo Balneario del Lérez, lo que añade un valor simbólico a su relanzamiento.
El renacer de Aguas de Lérez es un ejemplo de cómo la historia y la innovación pueden entrelazarse para crear un producto que no solo rinde homenaje a su legado, sino que también se adapta a las demandas del mercado moderno. Con una visión clara y un enfoque estratégico, Carlos Fontán está listo para llevar esta icónica bebida gallega a nuevas alturas.