El transporte ferroviario en España ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años, alcanzando cifras récord en el número de viajeros. En 2025, más de 40 millones de personas optaron por viajar en tren de alta velocidad, lo que representa un aumento del 70% en comparación con años anteriores. Este auge se atribuye a varios factores, incluyendo la reducción de precios de los billetes, la promoción del uso del tren a través de iniciativas gubernamentales y la competencia generada por nuevos operadores como Iryo, Ouigo y Avlo.
La liberalización del sector ferroviario, que comenzó en 2022, ha permitido la entrada de estos nuevos actores y ha incrementado significativamente la oferta de servicios. Sin embargo, este crecimiento ha reabierto el debate sobre la necesidad de mantener y conservar adecuadamente las infraestructuras existentes. A pesar de que la inversión en mantenimiento ha aumentado un 22% en los últimos años, los expertos advierten que este incremento es insuficiente en comparación con el crecimiento del número de usuarios y trenes en circulación.
### Desafíos en la Infraestructura Ferroviaria
La reciente colisión entre un tren de Iryo y un Alvia en Adamuz, Córdoba, que resultó en la trágica pérdida de 45 vidas, ha puesto de manifiesto la urgencia de abordar el estado de las infraestructuras ferroviarias. Salvador García-Ayllón, director del departamento de Ingeniería Minera y Civil de la Universidad Politécnica de Cartagena, ha señalado que la planificación y gestión de la liberalización del sector no se ha realizado de manera adecuada. A pesar de que la inversión en nuevas líneas de alta velocidad es alta, el gasto en conservación ha fluctuado y está condicionado por la situación económica del país.
En 2024, España destinó 1.120 millones de euros al mantenimiento de la red ferroviaria gestionada por Adif, un aumento respecto a los 920 millones invertidos en 2022. Sin embargo, este crecimiento no se alinea con el aumento del 70% en el número de viajeros, lo que ha llevado a muchos a cuestionar si las prioridades de inversión están correctamente alineadas. Martín Perea, ingeniero de Caminos y profesor de la Universidad Europea, ha destacado que el enfoque actual parece centrarse en la apertura de nuevas líneas, mientras que la conservación de las existentes queda relegada a un segundo plano. Esto, advierte, podría resultar en un aumento de incidencias y problemas de seguridad en la red.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reconocido que el gasto en mantenimiento ha aumentado, pero ha abierto la puerta a un debate sobre si el nivel actual es el óptimo. En comparación con otros países europeos, España destina un porcentaje significativamente menor a mantenimiento en relación con la inversión en nuevas líneas. Mientras que el promedio en la Unión Europea es de un 75% para mantenimiento y un 25% para nuevas líneas, en España la proporción es de aproximadamente un 33% para mantenimiento.
### El Impacto de la Frecuencia de Trenes en la Infraestructura
Otro aspecto crítico que afecta a la infraestructura ferroviaria es la frecuencia de los trenes. Francisco Badea, investigador principal del Grupo Nebrija de Investigación en Ingeniería Aplicada y de Vehículos, ha señalado que el desgaste de la infraestructura no se mide solo por el número de pasajeros, sino por la cantidad de trenes que circulan. En 2022, la frecuencia media diaria fue de 31,4 trenes, mientras que en 2025 esta cifra se disparó a 58 trenes diarios en las líneas donde hay competencia. Este aumento del 85% en la frecuencia de trenes implica un mayor desgaste de las vías, lo que puede llevar a problemas de seguridad y confort para los pasajeros.
Las vibraciones en las vías, que han sido reportadas por maquinistas, son un síntoma de que la infraestructura podría estar sufriendo un desgaste acelerado. Badea advierte que no se debe normalizar este fenómeno, ya que puede acortar la vida útil de las vías y aumentar el riesgo de accidentes. La normativa europea establece criterios de seguridad, pero deja a los gestores nacionales la responsabilidad de adaptar los protocolos a las realidades del tráfico ferroviario. Esto ha llevado a una tensión en el sistema, donde la falta de recursos o la ineficacia en la aplicación de los mismos pueden resultar en decisiones operativas que afecten la seguridad y la eficiencia del servicio.
La liberalización del transporte ferroviario ha traído consigo beneficios significativos, como una mayor oferta y competitividad. Sin embargo, también ha planteado desafíos que deben ser abordados con urgencia para garantizar la seguridad y la sostenibilidad del sistema ferroviario en España. Los expertos coinciden en que es fundamental revisar las prioridades de inversión y asegurar que el mantenimiento de la infraestructura reciba la atención y los recursos necesarios para evitar futuros incidentes y garantizar un servicio de calidad para los usuarios.
