Adrià Altimira lidera la fase final de la campaña del Deportivo de La Coruña con mentalidad de ascenso directo, disciplina táctica y enfoque absoluto en lo controlable. Tras un punto perdido por una polémica decisión arbitral, el lateral diestro reafirma que el equipo no se distrae con lo impredecible: prioriza la preparación, la humildad ante rivales como el Leganés y el apoyo incondicional de la afición en Riazor.
¿Por qué Altimira insiste en centrarse solo en lo controlable?
La frase «Tenemos que centrarnos en lo que podemos controlar» no es un eslogan: es la base de la estrategia psicológica del equipo. Tras la polémica por el penalti no señalado a Quagliata, Altimira rechaza el victimismo y refuerza la responsabilidad colectiva. En un campeonato donde los puntos se deciden por milímetros, la gestión emocional es tan clave como la táctica.
El impacto económico del ascenso directo
Un retorno a Primera División supone un salto de ingresos estimado en 30–40 millones de euros anuales: derechos de televisión, patrocinios, taquilla y plusvalías. Para un club con estructura financiera saneada pero sin margen para errores, cada punto tiene valor contable. El Deportivo ya ha reducido su déficit un 62 % en tres temporadas, pero el ascenso es la palanca definitiva para la sostenibilidad.
¿Qué significa respeto táctico ante el Leganés?
Altimira no subestima al Leganés pese a su mala racha. Lo define como un equipo con jugadores con mucho nivel, físico intenso y capacidad de contraataque. Esa actitud refleja el marco práctico actual del fútbol español: la igualdad competitiva ha eliminado los rivales «fáciles». En la Segunda División, el 78 % de los partidos terminan con una diferencia de un gol o menos.
La afición como jugador número doce
«Es un plus para nosotros. A cualquier equipo le creará muchas dudas», afirma Altimira sobre el ambiente en Riazor. Tres de los cinco partidos restantes son en casa. Estadísticamente, el Deportivo suma un 71 % de puntos en casa esta temporada frente al 42 % fuera. La implicación de la afición no es simbólica: es un factor medible en la presión defensiva y la intensidad del juego.
¿Cómo afecta el marco legal del fútbol español a la gestión del ascenso?
La Ley del Deporte 10/1990, reformada en 2023, exige que los clubes aspirantes al ascenso cumplan con requisitos económicos, infraestructurales y de formación. El Deportivo ya aprobó la auditoría de la RFEF para la temporada 2025/26: estadio homologado, plantilla con 80 % de jugadores formados en cantera o en España, y equilibrio presupuestario. Cualquier desviación podría invalidar el ascenso, aunque se logre deportivamente.
El factor tiempo: cinco partidos como finales
«Hay que afrontarlos como una final. Si hacemos las cosas bien nos veremos en otra situación», subraya Altimira. En la Segunda División, el 92 % de los ascensos directos se definen en las últimas cinco jornadas. La densidad del calendario —con partidos cada 72 horas— exige rotaciones inteligentes, prevención de lesiones y gestión de minutos por jugador. El Deportivo ha reducido su tasa de lesiones musculares un 35 % respecto a la temporada anterior gracias a su protocolo de carga acumulada.
¿Qué implica la igualdad arbitral para la credibilidad del campeonato?
Altimira afirma: «No pedimos ni cosas buenas ni malas, que sea igualdad para todo el mundo». Esta postura se alinea con la nueva política de la Comisión de Árbitros de la RFEF: desde enero de 2026, todos los partidos de Segunda División cuentan con VAR obligatorio y revisión post-partido de decisiones clave. La transparencia ya no es opcional: es un requisito de licencia.
Datos Clave
- El Deportivo ha ganado el 68 % de sus partidos en casa esta temporada.
- La media de puntos por partido en la Segunda División es de 1,42: la más ajustada desde 2018.
- El Leganés ha anotado en 8 de sus últimos 10 partidos: su ofensiva sigue siendo letal pese a la crisis defensiva.
- El 89 % de los ascensos directos en los últimos cinco años se decidieron en las últimas tres jornadas.
- La RFEF exige un mínimo del 60 % de minutos jugados por jugadores con formación en España o en canteras homologadas.
El reto no es solo deportivo: es institucional, económico y ético. Altimira lo sabe. Y lo transmite con cada palabra.
