La reciente resolución del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha confirmado un impacto significativo en A Coruña, donde ocho proyectos de almacenamiento energético han sido beneficiados con un total de 77 millones de euros. Esta inversión no solo posiciona a la provincia como un referente en infraestructura energética dentro de Galicia, sino que también promete generar un impacto positivo en el empleo y la modernización del sistema eléctrico.
Uno de los proyectos más destacados es la central hidroeléctrica reversible de Montemaior, promovida por Gnera Energía en A Laracha, que recibe una subvención de 39,2 millones de euros. Este sistema permitirá almacenar energía mediante bombeo, lo que aportará flexibilidad a la red eléctrica, un aspecto crucial para la integración de fuentes de energía renovable. Además, Iberdrola ha conseguido financiación para dos parques eólicos que incorporan sistemas de almacenamiento híbridos: el parque de Pedregal Tremuzo, que abarca los municipios de Mazaricos, Muros y Outes, con 14,8 millones, y el parque de Monte Treito, que incluye Rianxo, Dodro, Lousame y Rois, con 10,1 millones.
El parque de Monte Redondo, de Naturgy, en Vimianzo, también se beneficia con 6,7 millones. Todos estos proyectos están diseñados para optimizar la operación de la producción renovable y mejorar la integración de estas fuentes en la red eléctrica. En el municipio de Cerceda, se concentran tres proyectos de baterías independientes conectadas a la red, que están vinculados a la transformación energética del entorno de Meirama. Estos son Bess Poza, de Gobela, con 2 millones; Bess Barcés, de Despro Wind, con 1,7 millones; y Bess Raposeiras, de Yerga Solar, con 1,1 millones. El objetivo de estas iniciativas es inyectar energía en momentos de alta demanda y reforzar la estabilidad del sistema eléctrico.
Además de los proyectos en A Coruña, Galicia cuenta con otros tres proyectos adicionales: Muras (Lugo), de Iberdrola, con 13,9 millones; Bess Beariz (Ourense), con 4,1 millones; y Bess Troncal (Vigo), de Naturgy, con 1,2 millones. En comparación con la resolución provisional del pasado octubre, que contemplaba 10 proyectos por un total de 104,3 millones, la resolución definitiva ha reducido el volumen total a 97 millones debido a la caída de una de las iniciativas. A nivel nacional, la asignación total ha disminuido de 840 a poco más de 818 millones, lo que refleja la alta competencia y la demanda por estas ayudas.
El éxito de la convocatoria, que recibió 1.750 solicitudes, ha llevado a un incremento del 17% en la dotación inicial de 700 millones. A pesar de la reducción en el total de subvenciones, Galicia se mantiene como una de las comunidades más beneficiadas, ocupando el tercer lugar tanto en el monto de las ayudas recibidas como en el número de proyectos aprobados. Este reparto estatal prioriza a las regiones menos desarrolladas, con Andalucía como principal receptor, seguida de Castilla-La Mancha y Galicia.
Las ayudas, que deben ejecutarse en un plazo máximo de 36 meses, tienen como objetivo impulsar la capacidad de almacenamiento, un elemento clave para la transición energética, la integración de energías renovables y la seguridad del suministro eléctrico. En este contexto, la empresa coruñesa Ecoener también ha obtenido cerca de 8 millones para sistemas de almacenamiento híbridos en sus plantas fotovoltaicas en Canarias, que cuentan con una potencia de 14 MW y una capacidad de 56 MWh. Esta inversión refuerza su posición en el mercado energético, que está en constante evolución hacia la sostenibilidad y la eficiencia.
La creciente inversión en proyectos de almacenamiento energético en A Coruña no solo representa un avance significativo en la infraestructura energética de la región, sino que también refleja un compromiso con la sostenibilidad y la innovación. La combinación de tecnologías de almacenamiento, como el bombeo hidroeléctrico y las baterías, permitirá a la provincia adaptarse a las demandas cambiantes del mercado energético y contribuir a un futuro más sostenible. A medida que se implementan estos proyectos, A Coruña se posiciona como un modelo a seguir en la transición hacia un sistema energético más limpio y eficiente.
