Repsol ha iniciado la regularización ambiental de su estación de servicio en Vilarrodís (Arteixo), una instalación operativa desde 1962. La empresa solicita la Declaración de Incidencia Ambiental al Concello para actualizar sus infraestructuras. El foco está en corregir una grave deficiencia: la mezcla de aguas pluviales con aguas hidrocarburadas y la ausencia de un separador de hidrocarburos. Sin esta mejora, el vertido a la red municipal incumple la normativa vigente.
¿Por qué la gasolinera de Vilarrodís requiere una reforma urgente del saneamiento?
La estación combina de forma no autorizada dos flujos hídricos distintos: las lluvias y los residuos líquidos generados en zonas de repostaje y descarga. Este diseño obsoleto permite que los hidrocarburos se dispersen sin tratamiento previo. El nivel actual de contaminación alcanza 5.000 ppm, muy por encima del límite legal de 5 ppm para vertidos urbanos.
Instalación de un sistema dual de recogida
Repsol propone una red nueva de canaletas específicas para aguas hidrocarburadas. Estas conducirán los efluentes a un decantador de 1.000 litros, seguido de un separador de hidrocarburos certificado. El sistema incluye una arqueta de toma de muestras, obligatoria para auditorías periódicas.
¿Cómo afecta la ubicación residencial a su legalidad?
La gasolinera está a solo 8 metros de viviendas, en una zona clasificada como uso residencial según el planeamiento actual. Técnicamente, su situación es fuera de ordenación. Sin embargo, su existencia previa a la aprobación del PGOU le otorga protección bajo el régimen de actividad preexistente.
El valor de la continuidad administrativa
Repsol aporta documentación que remonta su actividad a 1962, con licencias y autorizaciones históricas. Las obras no constituyen una nueva instalación, sino una adecuación técnica exigida por la Ley 22/2011 de Residuos y la Directiva Marco del Agua. Esto evita su cierre forzoso y refuerza su viabilidad operativa.
¿Qué impacto económico tiene esta regularización?
La inversión en saneamiento evita multas ambientales que podrían superar los 100.000 € por infracción grave. Además, garantiza la operatividad continua de una estación que atiende a más de 300 vehículos diarios. Su horario (6:00–22:00) y su capacidad de almacenamiento (70.000 litros) la convierten en un nodo logístico clave para el sector transporte local.
Actualización normativa como factor de competitividad
Empresas que no adaptan sus instalaciones a la Ley 7/2021 de Cambio Climático pierden acceso a subvenciones estatales y europeas. Repsol alinea esta actuación con su compromiso de reducir el impacto ambiental acumulado en zonas urbanas sensibles.
¿Qué marco legal regula esta regularización?
La solicitud se sustenta en tres pilares legales: la Ley 22/2011 de Residuos, el Decreto 162/2016 de Galicia sobre gestión de aguas residuales y la Directiva 2006/118/CE sobre protección de aguas subterráneas. Cada norma exige separación física de corrientes y tratamiento previo a vertido.
Supervisión municipal y control técnico
El Concello de Arteixo debe evaluar la memoria técnica y emitir la Declaración de Incidencia Ambiental. El informe incluye estudios de permeabilidad del terreno, análisis de riesgo de filtración y planos de seguridad contra fugas. Todo ello bajo el control del Servicio de Calidad Ambiental de la Xunta.
Datos Clave
- La estación opera desde 1962, con licencias históricas que amparan su continuidad.
- Almacena 70.000 litros distribuidos en cuatro tanques enterrados.
- El sistema actual mezcla aguas pluviales y aguas hidrocarburadas, sin separación.
- El nuevo separador reducirá los hidrocarburos de 5.000 ppm a 5 ppm.
- Está ubicada a 8 metros de viviendas, en zona clasificada como residencial.
- Horario de operación: 6:00–22:00 horas, con alta rotación diaria.
