Miles de vecinos de A Laracha se movilizaron contra el proyecto de planta de biogás en Soandres, denunciando riesgos ambientales, sanitarios y culturales. La protesta refleja una oposición creciente a instalaciones energéticas mal ubicadas, incluso dentro de la transición ecológica. El rechazo no es antirrenovable: es protección territorial, no rechazo tecnológico.
¿Qué impulsa la oposición vecinal a la planta de biogás en Soandres?
La plataforma Stop Biogás lidera una resistencia basada en datos concretos y experiencia local. No se trata de negar la energía renovable, sino de exigir evaluaciones de impacto realistas, participación efectiva y respeto al ordenamiento territorial. Los vecinos señalan que el proyecto ignora la densidad poblacional: 500 familias viven a menos de 3 km del emplazamiento propuesto.
El río Anllóns, fuente de abastecimiento y ecosistema clave, está en la zona de influencia directa. Cualquier fuga o filtración afectaría su calidad y, por extensión, la salud pública y la agricultura local.
Impacto en el patrimonio y el rural gallego
Soandres alberga yacimientos arqueológicos y paisajes de alto valor cultural. La instalación implicaría aumento de tráfico pesado, ruido constante y emisiones olorosas. Los manifestantes lo resumen en una consigna: “O rural non é un polígono industrial”.
El ataúd con la leyenda “Morte de Soandres” no es una metáfora vacía. Simboliza la pérdida de identidad, la degradación del entorno y la erosión del tejido social rural.
¿Qué dice el marco legal sobre plantas de biogás en zonas rurales?
El proyecto debe cumplir la Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental, la Directiva 2011/92/UE y la Ley de Suelo de Galicia. Sin embargo, los ayuntamientos de A Laracha, Arteixo, Cerceda, Carballo y Culleredo han presentado alegaciones conjuntas, cuestionando la idoneidad del emplazamiento y la insuficiencia de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
La Xunta de Galicia, como autoridad competente, debe resolver estas alegaciones antes de otorgar la licencia. El hecho de que cinco concellos se alíen revela una fractura institucional en la gobernanza energética local.
¿Qué exigen los vecinos legalmente?
- Revisión obligatoria de la zona de exclusión acústica y olorosa.
- Estudio hidrogeológico independiente del río Anllóns.
- Inclusión de los municipios afectados en la consulta pública previa.
- Aplicación estricta del principio de prevención y precaución.
¿Cuál es el impacto económico real del proyecto?
Los promotores destacan empleo y ingresos fiscales. Pero los vecinos recalcan costes ocultos: caída del valor de las viviendas, pérdida de actividad turística rural, gastos sanitarios por molestias olorosas y estrés ambiental. Estudios del Instituto Galego de Estatística (IGE) vinculan instalaciones industriales cercanas a zonas residenciales con una reducción del 8–12 % en el precio medio de la vivienda.
Además, el sector agropecuario local —base económica de Soandres— depende de la calidad del aire y del agua. Un fallo operativo en la planta podría contaminar suelos y forrajes, con repercusiones en la certificación ecológica y la exportación.
Datos Clave
- 500 familias residen dentro del radio de influencia directa (≤3 km).
- El río Anllóns es un recurso hídrico estratégico con usos múltiples: abastecimiento, riego y biodiversidad.
- Cinco Concellos han presentado alegaciones conjuntas ante la Xunta.
- La plataforma Stop Biogás no rechaza el biogás como tecnología, sino su ubicación, escala y falta de participación.
- El proyecto incumple, según los vecinos, el principio de proximidad energética promovido por la UE.
¿Cómo se articula la resistencia desde la gobernanza local?
La movilización de A Laracha forma parte de una tendencia nacional: los ayuntamientos recuperan protagonismo en la planificación energética. La Ley de Cambio Climático y Transición Energética reconoce el papel de los entes locales en la justicia energética, pero no otorga poder de veto. Esa laguna legal alimenta la desconfianza.
Los alcaldes afectados exigen que se active el mecanismo de cooperación intermunicipal previsto en la Ley de Régimen Local, para evaluar proyectos transversales. Sin ello, la energía renovable se convierte en fuente de conflicto, no de cohesión.
El futuro del biogás en Galicia depende de la gobernanza, no solo de la tecnología
Galicia tiene potencial para liderar la producción de biogás a partir de residuos agrícolas y ganaderos. Pero ese liderazgo requiere transparencia técnica, diálogo territorial y respeto al ordenamiento. La protesta de A Laracha no es un obstáculo: es una advertencia temprana para corregir rumbo antes de que el daño sea irreversible.
