El pazo de Baldomir, joya barroca de Bergondo construida en 1702, inicia su recuperación tras 34 años de abandono. El Concello destina 182.000 euros a restaurar el jardín histórico, el huerto tradicional y el bosque centenario, tras una demanda vecinal en los presupuestos participativos de 2024. Su ubicación dentro de una urbanización limita las actuaciones, pero refuerza su valor como patrimonio vivo.
¿Por qué el pazo de Baldomir es un caso único en As Mariñas?
El pazo de Baldomir no es solo una ruina: es un testimonio arquitectónico y genealógico de élite gallega. Su fundador, Antonio Ribera Taibo y Fernández Varela, regidor perpetuo de Santiago, lo erigió como símbolo de poder familiar. Su vinculación con Emilia Pardo Bazán, figura clave de la literatura española, añade capas culturales que trascienden lo local.
Los escudos como archivo familiar
Los muros conservan escudos heráldicos de siete linajes: los de la Torre (leones), Caamaño y Leis (pino y lanzas), Taibo (cuerno de caza), Ponte (cabeza de lobo y puente), y Ribera y Sotomayor (fajas). Estos no son decoración: son documentos pétreos de alianzas matrimoniales y ascendencia territorial.
¿Qué daños provocó el incendio de 1990?
El fuego destruyó la estructura habitable, pero no el tejido vegetal ni los muros perimetrales. Desde entonces, la maleza ha avanzado sobre los espacios abiertos. El tejo centenario, protegido por el Catálogo de Árbores Senlleiras, sobrevivió, al igual que un magnolio de gran porte, ambos símbolos de resistencia biológica y cultural.
La última moradora y su aislamiento
Dolores Más y Díaz-Ordóñez, última heredera directa, vivió recluida en el pazo hasta su muerte en 1937. Su retiro anticipó el declive: sin sucesión ni mantenimiento, la casa perdió su función social y se convirtió en un espacio liminal entre lo urbano y lo rural.
¿Cómo afecta la ordenación urbanística a la recuperación?
El Ayuntamiento de Bergondo es propietario de la finca que rodea el pazo, pero no del edificio en sí. Esta división legal impide intervenciones estructurales en la casa. El proyecto se centra, por tanto, en lo que sí controla: el espacio verde circundante, con enfoque en conservación ecológica y accesibilidad.
El marco legal actual
La actuación se enmarca en la Ley 12/2007 de Patrimonio Cultural de Galicia y en el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) de Bergondo. No hay figura de protección específica para el pazo, lo que lo deja en una zona gris administrativa: ni BIC ni bien catalogado, pero sí reconocido como elemento de interés histórico por la Xunta.
¿Cuál es el impacto económico y social del proyecto?
La inversión de 182.000 euros no solo restaura vegetación: impulsa empleo local en jardinería especializada y turismo cultural sostenible. As Mariñas carece de equipamientos verdes de referencia. El pazo de Baldomir podría convertirse en un nodo de rutas patrimoniales verdes, integrando historia, botánica y memoria familiar.
Datos Clave
- Construido en 1702 por orden del regidor perpetuo de Santiago
- Incendio devastador en 1990: pérdida irreversible de la estructura habitable
- Última moradora: Dolores Más y Díaz-Ordóñez, fallecida en 1937
- Tejo centenario incluido en el Catálogo de Árbores Senlleiras
- Proyecto de recuperación verde aprobado en 2024 con financiación municipal
- Escudos heráldicos de siete linajes gallegos aún visibles en fachadas
- Finca circundante de titularidad municipal; edificio sin propietario identificado
El pazo de Baldomir no es un caso aislado: refleja la fragilidad del patrimonio rural no declarado. Su recuperación verde es un primer paso realista, no una solución definitiva. Pero sí una señal clara: el abandono no es irreversible cuando hay vecinos que reclaman, técnicos que proponen y administraciones que escuchan.
