Un hombre de 28 años fue detenido en Torrent por malos tratos en el ámbito familiar, tras ejercer violencia física y psicológica contra su pareja durante su embarazo y tras el nacimiento de su hijo. La víctima, en situación de alta vulnerabilidad, denunció agresiones desde el primer trimestre gestacional y tuvo que huir de su domicilio en el octavo mes. El caso evidencia cómo la violencia machista se intensifica ante la maternidad no consentida y cómo se instrumentaliza al menor como arma de control.
¿Qué motivó la detención por malos tratos en el ámbito familiar?
La detención se produjo tras una investigación iniciada el 19 de mayo por la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de Torrent. Los agentes actuaron tras conocer la situación de una mujer embarazada que convivía con su agresor y un bebé de dos meses. El detonante fue su rechazo explícito a la gestación, lo que desencadenó una escalada de abusos.
El embarazo como punto de inflexión
El presunto agresor manifestó desde el inicio su oposición a la maternidad. Según los informes policiales, los malos tratos comenzaron justo tras conocer el embarazo. Esto no es un caso aislado: estudios del Ministerio de Igualdad señalan que el 37 % de las mujeres víctimas de violencia de género sufren su primer episodio durante el embarazo.
¿Cómo se ejerció la violencia psicológica y física?
La víctima relató múltiples agresiones físicas y una constante violencia psicológica. En una ocasión, ya en el octavo mes de gestación, huyó de su domicilio y se refugió en casa de una vecina para evitar nuevas lesiones. Su estado de salud y el riesgo para el feto fueron factores clave en la valoración de urgencia por parte de la UFAM.
El bebé como herramienta de coerción
Los investigadores constataron que el detenido utilizaba al recién nacido como instrumento de presión. Amenazaba con quitarle la custodia a la madre y entregar al menor a otra mujer. Este patrón forma parte de la violencia vicaria, figura reconocida en la Ley Orgánica 1/2004 y recogida en la Estrategia Nacional contra la Violencia de Género 2023–2027.
¿Qué marco legal protege a las víctimas en estos casos?
La detención se enmarca en el régimen de protección especial previsto para las mujeres víctimas de violencia de género. La Ley Orgánica 1/2004 establece que los malos tratos en el ámbito familiar cometidos por hombres contra sus parejas o exparejas constituyen delito, con agravantes si hay menores implicados. Además, el Real Decreto-Ley 6/2019 refuerza la protección en situaciones de especial vulnerabilidad, como el embarazo o la lactancia.
Impacto económico y social del caso
Cada caso de violencia machista supone un coste estimado de 12.000 € anuales por víctima, según el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer. En 2025, las denuncias por malos tratos en el ámbito familiar aumentaron un 9,2 % respecto a 2024, con un pico en los primeros seis meses tras el diagnóstico de embarazo.
¿Qué recursos existen para las víctimas en tiempo real?
El teléfono 016 sigue siendo el canal prioritario de atención 24/7 para víctimas de violencia de género. No deja rastro en la factura telefónica y ofrece soporte en más de 50 idiomas. Además, el 112 garantiza respuesta inmediata ante riesgo vital. Desde 2023, el 42 % de las intervenciones urgentes de la UFAM se activaron tras llamadas al 016.
Datos Clave
- El detenido actuó tras conocer el embarazo, lo que activó una escalada de malos tratos en el ámbito familiar.
- La víctima tuvo que abandonar su domicilio en el octavo mes de gestación por riesgo inminente.
- El recién nacido fue usado como instrumento de presión emocional, configurando violencia vicaria.
- La UFAM intervino bajo el protocolo de alta vulnerabilidad, previsto en la Ley Orgánica 1/2004 y el RD-Ley 6/2019.
- El 016 atendió 1.247.892 llamadas en 2025, un 11,3 % más que en 2024.
