La reciente escalada de tensiones entre Israel e Irán ha llevado a un resurgimiento de las operaciones de eliminación selectiva de líderes iraníes por parte del Estado hebreo. En un movimiento que ha sorprendido a muchos analistas, el Ejército israelí ha confirmado la muerte de Al Lariyani, un alto funcionario del régimen iraní, así como de Gholamreza Soleimani, líder de la milicia paramilitar Basij. Estos asesinatos son parte de una estrategia más amplia para desestabilizar el régimen islámico de Irán, que ha estado en el poder desde la revolución islámica de 1979.
La muerte de Al Lariyani, quien ocupaba el cargo de secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, representa un golpe significativo para el liderazgo iraní. Lariyani, considerado uno de los hombres más influyentes del régimen, había desempeñado múltiples roles en el gobierno, incluyendo su tiempo como presidente del Parlamento y asesor principal del Líder Supremo. Su eliminación se produce en un contexto de creciente presión sobre el régimen, que ha enfrentado protestas internas y sanciones internacionales.
### La Estrategia de Eliminación Selectiva
Israel ha utilizado la táctica de asesinatos selectivos como una herramienta clave en su estrategia de defensa nacional. A lo largo de los años, el país ha llevado a cabo operaciones similares contra figuras clave de grupos militantes como Hezbolá y Hamas. La eliminación de líderes de alto perfil no solo busca debilitar la estructura de mando de estos grupos, sino también enviar un mensaje claro sobre la capacidad de Israel para operar en el corazón de sus enemigos.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, celebró la muerte de Lariyani y Soleimani, afirmando que se habían unido a otros líderes eliminados del llamado «eje del mal». Esta retórica refleja la postura de Israel de que la eliminación de estos líderes es esencial para su seguridad nacional y para la estabilidad en la región. Sin embargo, también plantea preguntas sobre las repercusiones a largo plazo de tales acciones, ya que pueden llevar a una mayor radicalización del liderazgo iraní y a un ciclo de violencia aún más intenso.
### La Resiliencia del Régimen Iraní
A pesar de los golpes que ha recibido, el régimen iraní ha demostrado una notable capacidad de resiliencia. A lo largo de su historia, ha sobrevivido a la muerte de figuras clave, incluyendo la reciente pérdida de Al Jameni, el líder del programa nuclear iraní. Según analistas, el sistema político iraní está diseñado para resistir la eliminación de sus líderes, ya que no depende de una sola figura, sino de una red compleja de instituciones y actores.
El exparlamentario kuwaití Abdullah Fahad al Nafisi ha señalado que el régimen iraní es más que la suma de sus partes. La estructura del gobierno está diseñada para funcionar de manera colectiva, lo que significa que la eliminación de un líder no necesariamente conduce a la implosión del sistema. En este sentido, la doctrina del «mosaico» adoptada por la Guardia Revolucionaria es fundamental. Esta estrategia implica que Irán no debe depender de una única estructura militar centralizada, sino que debe contar con una red descentralizada de unidades autónomas que puedan operar independientemente en caso de un ataque.
La implementación de esta doctrina ha permitido a Irán mantener una defensa efectiva a pesar de las amenazas externas. La respuesta del régimen a los ataques aéreos israelíes y estadounidenses ha sido la utilización de misiles y drones, así como el cierre del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de petróleo. A pesar de la desproporción en el arsenal militar, Irán ha logrado mantener su capacidad de respuesta y continuar desafiando a sus adversarios.
La situación actual en la región es tensa, y las acciones de Israel están generando un ciclo de violencia que podría tener consecuencias impredecibles. La eliminación de líderes iraníes puede debilitar temporalmente al régimen, pero también puede fortalecer la determinación de Irán de resistir y retaliar. A medida que la comunidad internacional observa, la dinámica entre Israel e Irán sigue siendo un tema crítico en la geopolítica del Medio Oriente.