El aeropuerto de Alvedro es el único de Galicia que registró crecimiento en pasajeros durante el primer trimestre de 2026. Mientras Lavacolla cayó un 29,6% y Peinador retrocedió un 3,4%, Alvedro sumó 313.632 viajeros, un 3,4% más que en el mismo periodo de 2025. Este desempeño refleja una estrategia operativa diferenciada y una mayor resiliencia ante la volatilidad del tráfico aéreo regional.
¿Qué explica el crecimiento del aeropuerto de Alvedro frente al desplome de Lavacolla?
La expansión de Alvedro no es casual. Se sustenta en una combinación de factores: mayor número de operaciones aéreas (+7,4% en movimientos anuales), consolidación de rutas low-cost y una apuesta por el turismo de proximidad. En marzo, gestionó 1.636 aterrizajes y despegues, un 16,4% más que en 2025. En contraste, Lavacolla registró 1.440 movimientos, un 28,7% menos, y solo 172.067 pasajeros, con una caída del 29,7% interanual.
El efecto de la conectividad regional
Alvedro ha reforzado su papel como puerta de entrada al noroeste. Sus rutas a Madrid, Barcelona y ciudades europeas como Londres y Bruselas mantienen una ocupación estable. Además, su infraestructura permite operar con mayor flexibilidad en horarios y frecuencias. Lavacolla, en cambio, depende fuertemente de compañías con estrategias de reestructuración —como Iberia Express— que redujeron su oferta en 2026.
¿Cómo afecta esta divergencia al tejido económico gallego?
El desequilibrio entre aeropuertos impacta directamente en la competitividad territorial. Mientras A Coruña gana pasajeros, Santiago pierde capacidad de atracción turística y de negocios. Esto repercute en sectores clave: hostelería, comercio y logística. Según datos de la Xunta, cada 10.000 pasajeros generan 120 empleos directos e indirectos. La caída de 125.000 viajeros en Lavacolla en el primer trimestre equivale a una pérdida estimada de 1.500 puestos de trabajo.
La brecha de inversión y modernización
Alvedro recibió 4,2 millones de euros en 2025 para ampliar su zona de facturación y mejorar el control de accesos. Lavacolla, pese a su mayor tamaño, no ha tenido inversiones significativas desde 2022. Esta diferencia en capacidad operativa y experiencia de usuario explica parte de la migración de demanda.
¿Qué marco legal y regulatorio rige esta situación?
Los aeropuertos gallegos están gestionados por Aena, empresa pública sujeta a la Ley 13/2015 de Régimen Jurídico del Sector Público. Sin embargo, su planificación estratégica responde al Plan Nacional de Infraestructuras Aeroportuarias (PNIA) 2021–2030, que prioriza la eficiencia sobre la expansión indiscriminada. En este contexto, Alvedro se posiciona como aeropuerto de nivel 3 (regional con potencial de crecimiento), mientras Lavacolla figura como nivel 2 (nacional con enfoque en conectividad estratégica), lo que condiciona sus líneas de financiación y objetivos de tráfico.
El rol de las administraciones autonómicas
La Xunta de Galicia impulsa desde 2024 el Plan Galicia Aérea, que incluye incentivos a aerolíneas para rutas desde Alvedro y Vigo. No obstante, carece de competencias para modificar las decisiones operativas de Aena. Esta limitación genera tensiones entre objetivos regionales y gestión centralizada.
¿Qué datos clave definen el panorama aéreo gallego en 2026?
- Alvedro: 313.632 pasajeros en Q1 2026 (+3,4%); 4.058 movimientos (+7,4%)
- Lavacolla: 435.000 pasajeros en Q1 2026 (−29,6%); 1.440 operaciones en marzo (−28,7%)
- Peinador: 238.501 pasajeros en Q1 2026 (−3,4%); 2.639 movimientos (+2,1%)
- Crecimiento relativo: Alvedro es el único aeropuerto gallego con variación positiva en tráfico anual y trimestral
- Impacto económico: Cada punto porcentual de caída en Lavacolla representa unos 12 millones de euros anuales en ingresos turísticos perdidos
¿Qué implica este escenario para el futuro del transporte aéreo en Galicia?
La tendencia apunta a una reconfiguración funcional del sistema aéreo gallego. Alvedro asume un rol creciente como alternativa a Lavacolla para rutas cortas y medias. Esto exige una coordinación más estrecha entre Aena, la Xunta y los ayuntamientos para evitar duplicidades y optimizar recursos. La sostenibilidad del modelo dependerá de la capacidad de atraer inversión privada, modernizar infraestructuras y alinear los planes de movilidad con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la estrategia de descarbonización del transporte aéreo.
La necesidad de una política aérea autonómica coherente
Galicia carece de una política aérea propia con indicadores de desempeño, metas de conectividad y mecanismos de evaluación. Integrar los aeropuertos en una estrategia de territorio inteligente —vinculada al turismo sostenible, la innovación logística y la movilidad eléctrica— es ya una prioridad técnica y económica.
