Una mujer falleció en la madrugada del lunes en un incendio doméstico en una vivienda del barrio de Palavea, en A Coruña. El fuego se originó en un sofá de una plaza, se propagó a una mesa y otro sofá, y provocó asfixia aguda y quemaduras. Los bomberos accedieron por ventanas con persianas derretidas. El caso evidencia fallos estructurales y normativos en viviendas de bajo nivel.
¿Qué causó la muerte en el incendio de Palavea?
La víctima estaba reclinada sobre un sofá cuando el fuego se inició. Los bomberos confirmaron síntomas de asfixia como causa principal del fallecimiento. No hubo tiempo para evacuación. El humo negro denso impidió la respiración antes de que las llamas alcanzaran su cuerpo. La temperatura interior superó los 600 °C, según el parte técnico del 112.
Falta de detección temprana
No se hallaron detectores de humo operativos en la vivienda. La normativa del Código Técnico de la Edificación (CTE) obliga a su instalación en viviendas nuevas desde 2006, pero no exige su renovación o verificación en inmuebles antiguos. En Palavea, más del 62 % de las viviendas data de antes de 1980.
¿Por qué los bomberos tuvieron que entrar por ventanas?
Las puertas principales estaban bloqueadas por deformación térmica. Las ventanas tenían persianas metálicas derretidas, colgando hacia el interior. Esto indica que el fuego alcanzó temperaturas extremas en menos de 5 minutos. El acceso forzado retrasó la intervención en 3 minutos y 42 segundos —tiempo crítico en incendios domésticos.
Diseño arquitectónico obsoleto
Muchos bajos en A Coruña, como el número 12 de Río de Quintas, carecen de salidas de emergencia independientes. El CTE exige al menos dos vías de evacuación en edificios de más de 12 metros de altura, pero no aplica a viviendas unifamiliares o bajos aislados. Esta laguna legal aumenta la vulnerabilidad.
¿Qué dice la normativa sobre incendios en viviendas antiguas?
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) y el CTE no imponen reformas obligatorias en inmuebles existentes, salvo en obras mayores o cambios de uso. Esto deja sin cobertura a miles de viviendas en A Coruña. El Plan Municipal de Protección Civil 2025 reconoce que el 41 % de los siniestros en bajos se deben a falta de mantenimiento eléctrico y acumulación de materiales inflamables.
Responsabilidad compartida
Los propietarios deben garantizar condiciones mínimas de seguridad. Los ayuntamientos pueden exigir inspecciones en caso de denuncia vecinal. Pero no hay un sistema de seguimiento activo. En 2025, solo el 17 % de los bajos inspeccionados en A Coruña cumplían con los estándares mínimos de ventilación antihumo y señalización de rutas de evacuación.
¿Cuál es el impacto económico real de estos incendios?
Cada incendio doméstico en A Coruña genera un coste promedio de 42.500 €: 18.300 € en intervención de emergencias, 12.100 € en daños materiales y 12.100 € en pérdida de valor inmobiliario. El sector asegurador ha subido las primas para bajos habitados un 23 % desde 2023. Además, el Ayuntamiento destina 1,2 millones de euros anuales a subsidios de reubicación temporal tras siniestros.
Datos Clave
- El 78 % de las muertes por incendio en Galicia ocurren en viviendas unifamiliares o bajos.
- Las muertes por asfixia representan el 64 % de los fallecimientos en siniestros domésticos.
- Solo el 29 % de las viviendas antiguas en A Coruña tiene detectores de humo certificados.
- El tiempo medio de propagación del fuego en sofás de poliuretano es de 2,8 minutos.
- Desde 2022, hubo 14 incendios mortales en bajos de A Coruña —el 43 % en barrios con alta densidad de alquileres turísticos.
El caso de Palavea no es aislado. Refleja una brecha entre normativa técnica y realidad urbana. Las viviendas antiguas requieren actualización obligatoria de sistemas pasivos de seguridad. Sin cambios legales, los riesgos seguirán creciendo en paralelo al aumento de alquileres de corta duración y reformas no supervisadas.
