Iberdrola ha completado su salida definitiva del mercado energético mexicano tras vender el 100% de sus activos al grupo Cox por 3.400 millones de euros. La operación incluye 2.600 megavatios de capacidad instalada, con presencia en generación eólica, solar, ciclo combinado y cogeneración. La transacción refleja una reconfiguración estratégica profunda en el sector eléctrico latinoamericano.
¿Por qué Iberdrola abandona México tras más de una década?
Iberdrola inició su expansión en México en 2012. Su salida forma parte de una estrategia global de desinversión selectiva para fortalecer su balance y priorizar mercados con mayor previsibilidad regulatoria y retorno. El foco ahora está en Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y España, donde el grupo destinará 55.000 millones de euros hasta 2030.
La decisión no responde a un fracaso operativo. Al contrario: los activos mexicanos generaban flujos estables y contaban con contratos de largo plazo. Pero el entorno regulatorio local —marcado por cambios en las reglas de participación de energías renovables y mayor control estatal sobre el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE)— redujo la atracción para inversores privados.
¿Qué activos se transfirieron exactamente?
- 1.232 MW de capacidad renovable: parques eólicos y plantas fotovoltaicas en operación.
- 1.368 MW de generación térmica: centrales de ciclo combinado y unidades de cogeneración, clave para la estabilidad del sistema.
- La cartera comercial y proyectos en desarrollo, incluyendo acuerdos de suministro con grandes industriales.
¿Cómo impacta esta venta en la competencia del mercado eléctrico mexicano?
La entrada de Cox refuerza la consolidación de actores privados en un sector tradicionalmente dominado por CFE. Cox no es un nuevo jugador: ya opera en México desde 2021 y cuenta con experiencia en infraestructura energética y gestión de activos complejos.
El grupo, liderado por Enrique Riquelme, ha declarado que la adquisición “marca un paso decisivo” en su apuesta por el país. En 2025, Cox reportó 2.551 millones de euros en ingresos y 786 millones de euros de EBITDA, lo que evidencia su capacidad financiera para integrar y escalar los activos adquiridos.
Este movimiento también presiona a otros operadores privados —como Enel, AES o FibraE— a reevaluar sus estrategias de mantenimiento o desinversión en México.
¿Qué marco legal regula la transmisión de activos energéticos en México?
La operación requirió la aprobación de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE). No se necesitó autorización de la Secretaría de Energía (SENER), ya que no se trató de una transferencia de concesiones, sino de una reestructuración societaria entre empresas privadas.
No obstante, la venta ocurre en un contexto de mayor escrutinio a las transacciones en el sector. La reforma eléctrica de 2021 y sus posteriores ajustes han modificado los mecanismos de participación de privados en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). Esto implica que Cox deberá adaptar sus operaciones a nuevas reglas de despacho y priorización de generación.
¿Qué significa esta operación para la inversión extranjera en energía mexicana?
La venta de Iberdrola no es un indicador aislado. Refleja una tendencia creciente: la reconfiguración de portafolios transnacionales ante incertidumbre regulatoria y cambios en los flujos de caja. Según datos de la Secretaría de Economía, la inversión extranjera directa (IED) en energía cayó un 12% en 2025 respecto a 2024.
Sin embargo, la adquisición por parte de Cox —con su historial de integración vertical y gestión técnica— sugiere que el interés por México no desaparece: se transforma. Los inversores ahora priorizan socios locales con capacidad de lobby, experiencia regulatoria y flexibilidad operativa.
Datos Clave
- Valor de la transacción: 3.400 millones de euros (equivalente a 4.000 millones de dólares).
- Capacidad total transferida: 2.600 MW, con 47% renovable y 53% térmica.
- Fecha de cierre: abril de 2026, tras aprobación de la CNMV, CRE y COFECE.
- Empresa compradora: Cox ABG, a través de su filial Cox Asset México.
- Estrategia de Iberdrola: reducir su exposición en Latinoamérica, concentrarse en EE.UU., Reino Unido, Brasil y España.
La operación redefine el mapa de poder en el sector eléctrico mexicano. No solo cambia de manos una cartera de activos: redefine cómo los inversores globales miden el riesgo, la sostenibilidad y el retorno en mercados emergentes con marcos regulatorios en evolución.
