Los trabajadores de A Coruña han cerrado el año 2025 con un leve aumento en su poder adquisitivo, marcando el tercer año consecutivo de mejora. Sin embargo, este avance es tan solo un pequeño respiro en medio de una recuperación que sigue siendo frágil, según indican los sindicatos. La subida salarial media pactada en los convenios colectivos de la provincia se ha situado en un 2,88%, apenas 18 centésimas por encima de la inflación media anual, que fue del 2,7%. Este dato refleja una tendencia positiva que comenzó en 2023, pero también pone de manifiesto la insuficiencia de este incremento para compensar el deterioro sufrido durante los años más críticos de la crisis inflacionaria.
Durante 2025, la negociación colectiva en A Coruña se mantuvo activa, con la firma de 52 convenios que beneficiaron a 10.074 empresas y 94.413 trabajadores. A estos números se suman los empleados cubiertos por convenios de ámbito autonómico o estatal, que tienen un impacto significativo en sectores clave de la economía local. Los trabajadores amparados por convenios sectoriales lograron incrementos salariales del 2,89%, mientras que aquellos bajo convenios de empresa se quedaron en un aumento del 2,67%, que no logra igualar la inflación.
El avance registrado en 2025 se suma a los resultados de los dos años anteriores. En 2024, la diferencia entre sueldos e inflación fue de medio punto, y en 2023, de cuatro décimas. Sin embargo, el balance acumulado sigue siendo negativo si se compara con las pérdidas sufridas en 2021 y 2022. En 2021, los trabajadores de A Coruña vieron una disminución de 4,4 puntos en su capacidad de compra, debido a una inflación del 6,5% frente a un aumento salarial del 2,11%. En 2022, la situación se agravó con una pérdida adicional de 2,2 puntos, con precios en aumento del 5,7% y sueldos que solo crecieron un 3,51%. En total, el deterioro acumulado en esos dos años alcanzó los 6,6 puntos, mientras que la recuperación entre 2023 y 2025 apenas ha logrado recuperar un punto.
El secretario comarcal de UGT en A Coruña, Ángel Iglesias, reconoce la mejora, pero enfatiza que no se trata de una recuperación real del poder adquisitivo. «Efectivamente se está recuperando, pero no se está recuperando poder adquisitivo, sino que se está contrarrestando lo que se había perdido», señala. Iglesias explica que la negociación colectiva suele ir a la zaga de la evolución de los precios, lo que limita su capacidad de corrección. Además, destaca que muchos convenios tienen vigencias de tres años, lo que significa que las condiciones de revalorización se fijan en un momento que puede no reflejar la realidad económica actual.
Por otro lado, la subida del salario mínimo ha tenido un efecto positivo en las negociaciones, ya que muchos convenios que se habían quedado estancados en el sueldo mínimo han tenido que ajustarse hacia arriba. Sin embargo, Iglesias advierte que este impulso aún es insuficiente, ya que los beneficios empresariales no se han trasladado completamente a los salarios de los trabajadores. La resistencia de la patronal a aceptar aumentos más significativos sigue siendo un obstáculo.
En el análisis de Comisiones Obreras, se introduce un enfoque sobre la calidad del empleo y el coste de la vida. Cristóbal González, secretario comarcal del sindicato, enfatiza que la discusión no debe centrarse únicamente en los porcentajes de aumento salarial, sino también en la calidad del empleo. «No es tanto la subida, sino la calidad del empleo, porque las subidas solo son reales en la medida en que compensan el encarecimiento de los bienes básicos», sostiene. González también señala que el aumento del coste de la vida, especialmente en el precio de la vivienda, sigue siendo una preocupación principal para los sectores más vulnerables de la población.
Además, González menciona los efectos colaterales de la subida del salario mínimo. Cuando el SMI era muy bajo, servía como un salario suelo al que ninguna negociación acudía, ya que la mayoría de los convenios estaban por encima. Sin embargo, con el aumento del SMI, muchos convenios han tenido que adaptarse a los mínimos legales, lo que no siempre ha beneficiado a las categorías superiores. En una provincia como A Coruña, donde el sector servicios tiene un peso significativo, el resultado final no es tan positivo como las cifras podrían sugerir.
Desde la CIG, Óscar Calvo, su secretario comarcal, subraya la importancia de la negociación de proximidad. Asegura que los convenios provinciales tienden a elevar los salarios, mientras que los acuerdos estatales limitan la capacidad de incidencia sindical. Calvo critica la estrategia empresarial de promover convenios estatales, que reducen la movilización de los trabajadores. En su opinión, la negociación cercana al lugar de trabajo es la que realmente puede mantener el poder adquisitivo de los empleados. A pesar de la leve mejora en los salarios, el diagnóstico es claro: «Recuperamos un punto, pero perdemos seis».
