España, Francia y Portugal se reúnen en París el 6 de julio de 2026 para acelerar las interconexiones eléctricas transfronterizas. El objetivo es superar el crítico déficit actual: solo el 3% de la capacidad eléctrica española puede cruzar los Pirineos. Esto afecta la estabilidad del sistema, la seguridad del suministro y los precios de la electricidad en toda la Península Ibérica.
¿Por qué las interconexiones España-Francia están tan rezagadas?
La capacidad actual entre España y Francia es de apenas 2,8 GW, muy lejos de los 8 GW previstos para 2040. Esta brecha se debe a obstáculos regulatorios, rechazos locales y lentitud en los permisos ambientales y de construcción en territorio francés.
Francia ha mantenido trabas históricas a nuevos proyectos. Su red de transporte, gestionada por RTE, prioriza la autosuficiencia nuclear y ha retrasado la aprobación de nuevas líneas. En contraste, España y Portugal han avanzado con la nueva interconexión inaugurada en julio de 2026, que eleva su capacidad conjunta a 4,6 GW.
El cero eléctrico del 28 de abril como punto de inflexión
El apagón nacional del 28 de abril de 2026 expuso la fragilidad del sistema ibérico. Sin suficiente interconexión, España no pudo importar energía de Francia durante la crisis. El evento activó mecanismos de alerta comunitaria y presionó a la Comisión Europea para reforzar el cumplimiento del Reglamento de la Red Europea de Energía (ENTSO-E).
¿Qué proyectos transpirenaicos están en marcha?
Dos proyectos clave lideran la agenda: la interconexión entre Navarra y Landes, y la de Aragón y Marsillon. Ambas forman parte del Paquete de Redes Europeas (TEN-E) y cuentan con financiación de la Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR).
Tecnología y modelo de financiación
Ambas líneas usarán cable subterráneo de corriente continua de alta tensión (HVDC). Este sistema reduce pérdidas y minimiza el impacto ambiental. La financiación combina fondos públicos europeos (hasta el 50%) y aportaciones de los operadores: Red Eléctrica de España (REE), RTE y REN.
¿Cuál es el impacto económico real de mejorar las interconexiones?
Mejorar la interconexión no es solo una cuestión técnica. Tiene efectos directos en la economía. Cada punto porcentual de aumento en la capacidad de intercambio reduce los precios mayoristas de electricidad entre un 1,2% y un 1,8%, según estudios de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
Además, una interconexión del 15% en 2030 podría evitar hasta 2.100 millones de euros anuales en costes de desvío y congestión. También impulsa la integración de energías renovables, ya que permite exportar excedentes eólicos y solares desde España a mercados más estables.
Marco legal y obligaciones comunitarias
El Reglamento (UE) 2019/943 exige a los Estados miembros alcanzar el 10% de interconexión en 2020 y el 15% en 2030. España incumplió el primer objetivo. Francia, aunque superó el 10%, no ha acelerado los proyectos transpirenaicos. La Comisión Europea puede activar procedimientos de infracción si no hay avances tangibles antes de 2027.
¿Qué papel juega la Comisión Europea en esta reunión de París?
El Comisario de Energía, Dan Jorgensen, asistirá para respaldar la Declaración Política Conjunta anunciada en diciembre de 2025. Este documento no es vinculante, pero sirve como hoja de ruta para desbloquear trámites y coordinar cronogramas. Su cumplimiento será evaluado en el Consejo de Energía de octubre de 2026.
Datos Clave
- La interconexión España-Francia representa solo el 3% de la potencia instalada en España.
- El objetivo comunitario es alcanzar el 15% para 2030, equivalente a unos 12 GW.
- Las dos nuevas líneas transpirenaicas sumarán 5,2 GW adicionales y estarán operativas antes de 2035.
- El cero eléctrico del 28 de abril de 2026 fue el primer gran fallo sistémico atribuible a baja interconexión.
- La Comisión Europea financia hasta el 50% de los costes de infraestructura bajo el régimen TEN-E.
La reunión de París no es un gesto diplomático. Es una prueba de fuego para la credibilidad del Mercado Interior de la Energía. Sin interconexiones reales, la transición energética de la Península Ibérica seguirá siendo vulnerable, cara y fragmentada.
