El Foro Económico y Social del Mediterráneo 2026 cerró su tercera edición con un enfoque decidido en las personas y su bienestar real. Tras un primer día centrado en geopolítica y estrategia regional, la jornada de clausura priorizó soluciones tangibles: vivienda accesible, transformación urbana, turismo sostenible y cohesión social. Participaron ministros, presidentes autonómicos y alcaldes de ciudades mediterráneas, además de S.M. el Rey, reforzando el compromiso institucional con el arco mediterráneo como eje de desarrollo equilibrado.
¿Qué impulsa la cohesión social en el arco mediterráneo hoy?
La cohesión social ya no es un objetivo abstracto. Es una condición previa para la estabilidad económica y la resiliencia ante crisis climáticas y migratorias. En 2026, el arco mediterráneo enfrenta una brecha creciente: 700.000 jóvenes en España se clasifican como ninis —ni estudian ni trabajan. Sin embargo, según Anna Golsa (Eurofirms Group), la mayoría expresa clara voluntad de integrarse laboralmente. Esa desconexión entre oferta formativa, demanda productiva y políticas locales exige diálogo territorial y mecanismos de intermediación activa.
Inversión pública con enfoque social
Los gobiernos autonómicos y locales están rediseñando sus planes de vivienda con criterios de inclusión. Se priorizan suelos públicos para alquiler asequible y se vinculan ayudas a la rehabilitación urbana con estándares de eficiencia energética.
¿Cómo transforma la IA la competitividad territorial?
Tomàs Font (Wolters Kluwer) afirmó que la inteligencia artificial está redefiniendo el contrato social. No se trata solo de automatización: se está reconfigurando la naturaleza del trabajo, la formación continua y la responsabilidad empresarial. En el Mediterráneo, esto exige adaptar los ecosistemas productivos —como el turismo o la agroindustria— con perfiles híbridos: técnicos con competencias digitales y sociales.
Competitividad basada en el talento local
Las ciudades mediterráneas compiten ahora por retener talento joven, no solo por atraer inversión extranjera. Programas de talent attraction incluyen becas de formación dual, aceleradoras de emprendimiento social y plataformas de empleo verde.
¿Qué papel juega la sostenibilidad en la estrategia urbana mediterránea?
La sostenibilidad ya no es un adjetivo: es un requisito operativo. El cambio climático acelera la desertificación, la presión hídrica y los episodios extremos. Las ciudades del arco mediterráneo están adoptando planes de adaptación urbana obligatorios, con inversión en infraestructura verde, gestión inteligente del agua y reurbanización de zonas costeras de alto riesgo.
Turismo como vector de regeneración
El turismo deja de ser un modelo extractivo. Se impulsa el turismo de proximidad, el cultural y el de naturaleza regenerativo, vinculado a redes de pueblos y rutas patrimoniales certificadas. Esto diversifica ingresos y reduce la estacionalidad.
¿Cuál es el marco legal que sostiene estas transformaciones?
El Pacto de Cohesión Territorial del Mediterráneo, adoptado en 2025, es el primer marco vinculante entre 12 regiones españolas, francesas, italianas y griegas. Establece indicadores comunes de progreso social, obliga a informes anuales de impacto territorial y crea un fondo de convergencia para proyectos transfronterizos en vivienda, movilidad sostenible y transición energética. Además, la Ley de Transformación Urbana Sostenible (Ley 12/2025) permite la expropiación temporal de suelos ociosos para usos sociales.
Datos Clave
- 700.000 jóvenes ninis en España, pero el 82 % manifiesta interés activo en trabajar (encuesta Eurofirms, 2026).
- El 63 % de las ciudades mediterráneas ya cuentan con planes locales de adaptación al cambio climático aprobados.
- El turismo sostenible representa el 41 % del PIB turístico regional, frente al 28 % en 2022.
- El Pacto de Cohesión Territorial del Mediterráneo moviliza 1.200 millones de euros hasta 2030.
La tercera edición del Foro no solo consolidó diagnósticos: activó mecanismos de coordinación entre administraciones, empresas y sociedad civil. Su legado más tangible es la normalización de la gobernanza multiescalar, donde lo local, lo regional y lo transnacional se articulan en torno a objetivos comunes de justicia espacial y resiliencia climática.
