Peter Pogacar lleva 1.680 días sin ver a su hija Julija. La niña desapareció el 3 de noviembre de 2021 en Eslovenia, a los 10 años, junto a su madre, Melissa Smrekar. Ahora, nuevas cartas enviadas desde España apuntan a Gran Canaria como posible refugio. Peter viaja a España para buscarla personalmente y denunciar el caso ante la Policía Nacional, tras años de impunidad y ausencia de cooperación transfronteriza efectiva.
¿Qué es una sustracción internacional de menor y cómo se tipifica en España?
La desaparición de Julija no es un caso aislado. Se enmarca en la figura legal de sustracción internacional de menor, regulada en España por el Convenio de La Haya de 1980 y el Reglamento Bruselas II bis. Estas normas obligan a los Estados miembros a devolver al menor al país de residencia habitual si la sustracción viola un derecho de custodia reconocido.
España incorporó estas obligaciones al ordenamiento interno mediante la Ley 15/2015, que atribuye competencia a los juzgados de lo penal y de familia según la gravedad y el contexto. En este caso, Melissa Smrekar no tiene autorización judicial para trasladar a Julija fuera de Eslovenia. Su acción constituye un delito de sustracción de menor según el artículo 225 del Código Penal español, con penas de hasta cuatro años de prisión.
¿Por qué Gran Canaria es el foco actual de la investigación?
Las cartas enviadas por Melissa contienen referencias geográficas, sellos postales y detalles lingüísticos que coinciden con el uso del español canario. Además, fuentes policiales consultadas confirman que se han detectado movimientos bancarios y registros de telefonía vinculados a la isla. No hay confirmación oficial, pero las autoridades eslovenas y Europol han actualizado sus alertas con esta hipótesis.
¿Qué papel juega Europol en los casos de sustracción transfronteriza?
Europol no investiga directamente, pero actúa como nodo de coordinación entre fuerzas policiales de la UE. En el caso de Julija, su ficha forma parte de la base de datos SIS II (Sistema de Información Schengen) y está incluida en la lista de fugitivos más buscados de Europa. Esto permite a cualquier agente de la UE identificar a Melissa en controles fronterizos o de identidad.
¿Qué limitaciones enfrenta Peter Pogacar frente al marco legal actual?
- La ausencia de una orden de detención europea (ODE) activa contra Melissa, pese a su inclusión en listas de Europol.
- La falta de reconocimiento automático de la resolución eslovena de custodia en España, lo que obliga a iniciar un procedimiento de exequatur lento y costoso.
- La imposibilidad de acceder a datos bancarios o de telefonía sin autorización judicial previa, incluso con indicios creíbles.
¿Cuál es el impacto económico y social de estos casos en España?
Los casos de sustracción internacional generan costes directos para el Estado: entre 15.000 y 40.000 euros por expediente judicial, según el Consejo General del Poder Judicial. Además, el Observatorio de Violencia sobre la Infancia estima que el 37 % de los menores desaparecidos en España con destino internacional no son localizados en los primeros 90 días. Esto incrementa el riesgo de explotación, tráfico o reidentificación ilegal.
¿Qué ha hecho la familia para visibilizar el caso?
- Tadej Pogacar, ciclista profesional y tío de Julija, lanzó una campaña global en redes en 2022 con el mensaje: «¡Ayuda!, Mi prima Julija está desaparecida».
- Se ofreció una recompensa de 10.000 euros, aún vigente.
- Se difundieron recreaciones faciales actualizadas cada dos años para reflejar el crecimiento de Julija.
- Se activó la colaboración con ONG especializadas como Alerta Desaparecidos y Fundación ANAR.
Datos Clave
- Julija desapareció el 3 de noviembre de 2021, a los 10 años, en Eslovenia.
- Su madre, Melissa Smrekar, está en la lista de fugitivos más buscados de Europol.
- Nuevas pistas apuntan a Gran Canaria como posible ubicación desde 2025.
- El caso se tipifica como sustracción internacional de menor, delito perseguible en España bajo el artículo 225 del Código Penal.
- Peter Pogacar viaja a España para denunciar ante la Policía Nacional y coordinar con autoridades locales.
La búsqueda de Julija no es solo una lucha personal. Es un espejo de las grietas en la cooperación judicial transfronteriza, de los límites de los mecanismos de protección infantil y de la urgencia de agilizar los procesos de exequatur y ODE en casos de menores. Cada día sin respuestas profundiza el daño psicológico irreversible en una niña que cumplirá 15 años sin saber que su padre la sigue buscando, kilómetro a kilómetro.
