El polígono empresarial de Pocomaco es hoy uno de los grandes polos logísticos de A Coruña, pero su infraestructura ferroviaria está muerta. Las vías, oxidadas y cubiertas de maleza, ya no conectan con la red nacional. Adif confirmó su desconexión reciente por falta total de uso. El apeadero nunca operó como terminal activa, pese a su diseño original y acuerdos históricos con Renfe y empresas como Torres y Sáez.
¿Qué pasó con las vías del apeadero de Pocomaco?
Las dos líneas paralelas que recorren el perímetro del polígono fueron instaladas en 1975, con autorización expresa para el transporte de hierros por parte de Torres y Sáez. Sin embargo, fuentes de la empresa aseguran que su uso fue esporádico. Otros operadores del polígono afirman no haber visto ni un solo tren en décadas.
La conexión con la red general se cortó hace pocas semanas. Adif lo justificó con una frase contundente: «actualmente no tenía servicio». No hubo cierre formal ni anuncio público. Solo una desconexión técnica silenciosa.
¿Quién gestionaba el apeadero?
El apeadero nunca formó parte de la Comunidad de Pocomaco, el consorcio privado que gestiona el polígono. Fue construido mediante un acuerdo con Renfe que imponía un volumen mínimo anual de toneladas transportadas. Ese compromiso nunca se cumplió plenamente. Hoy, el espacio se usa como aparcamiento de vehículos y camiones, bajo un convenio entre la Comunidad y la entidad propietaria.
¿Por qué se mantuvieron las vías tanto tiempo sin uso?
La inercia administrativa y la falta de planificación integrada explican su persistencia. Las vías no fueron retiradas porque no había urgencia técnica ni presión regulatoria. Emfesa, la empresa pública especializada en retirar material ferroviario en desuso, aún no ha intervenido. Además, el polígono es privado: no depende de Adif ni del Ministerio de Transportes para decisiones operativas.
¿Qué dice el marco legal sobre infraestructuras ferroviarias inactivas?
El Real Decreto Legislativo 7/2021, que aprueba el Texto Refundido de la Ley de Transportes, exige la desafectación formal de instalaciones sin actividad. Pero su aplicación depende de la iniciativa del titular. Como el apeadero no pertenece a la Comunidad de Pocomaco, ni a Adif, ni a Renfe, cayó en una zona gris jurídica. No hay sanción por inactividad, pero sí obligación de seguridad: las vías deben mantenerse en estado no peligroso.
¿Cuál es el impacto económico actual de esta desconexión?
Pocomaco mueve más de 12.000 toneladas mensuales de mercancías por carretera. La ausencia de ferrocarril implica mayor congestión, costes logísticos más altos y huella de carbono elevada. Un estudio de la Cámara de Comercio de A Coruña estima que la reactivación ferroviaria podría reducir un 18 % los costes de transporte para empresas medianas del polígono. Además, la terminal portuaria exterior —cuya conexión ferroviaria debería finalizarse próximamente— pierde sinergias clave.
¿Qué futuro tiene la infraestructura ferroviaria en Pocomaco?
No hay planes oficiales de reactivación. La terminal anexa sigue operando como aparcamiento. Sin embargo, el Ayuntamiento de A Coruña incluyó en su Plan Estratégico 2030 la “revisión de corredores logísticos multimodales”, con mención expresa a Pocomaco. La conexión con el puerto exterior podría reabrir la puerta a una reevaluación técnica y económica.
¿Qué datos clave debes conocer sobre Pocomaco y su ferrocarril?
- Las vías fueron instaladas en 1975, con autorización para transporte de hierros por Torres y Sáez.
- El apeadero nunca formó parte de la Comunidad de Pocomaco, ni fue gestionado por Adif ni Renfe.
- La desconexión de la red ferroviaria nacional se realizó en junio de 2026, por “ausencia total de servicio”.
- Actualmente, el espacio se usa como aparcamiento mediante convenio, no como terminal logística.
- La conexión ferroviaria con el puerto exterior está casi finalizada, pero sin vínculo con Pocomaco.
El caso de Pocomaco refleja una paradoja común en la logística española: infraestructuras diseñadas para el futuro, abandonadas por la falta de coordinación entre administraciones, empresas y marcos regulatorios. Su historia no es solo local. Es un espejo de los retos de la transición logística sostenible, la gestión de activos ferroviarios obsoletos y la coherencia entre planificación urbana e industrial.
