El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presentado una innovadora herramienta denominada ‘odiómetro’, destinada a medir la presencia e impacto del odio y la polarización en las redes sociales. Este anuncio se realizó durante la inauguración de la primera Cumbre Internacional contra el Odio, donde se destacó la importancia de abordar este fenómeno que ha cobrado relevancia en la era digital. La herramienta será gestionada por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia, y sus resultados serán públicos, permitiendo así identificar responsabilidades en la propagación de discursos de odio.
Sánchez enfatizó que el ‘odiómetro’ permitirá analizar el nivel de presencia, amplificación e impacto de los discursos de odio en las plataformas digitales. Comparó esta iniciativa con las mediciones de la huella de carbono, sugiriendo que la ‘huella del odio’ podría anticipar el impacto social y democrático de estos discursos en la convivencia. «Cuando algo se mide, deja de ser invisible», afirmó el presidente, subrayando la necesidad de hacer visibles las dinámicas de odio que se desarrollan en el entorno digital.
### Críticas a las Plataformas Digitales
Durante su intervención, Sánchez no escatimó en críticas hacia las plataformas digitales, en particular a X (anteriormente Twitter), acusándola de amplificar el odio y reducir la moderación de contenidos. Según el presidente, tras la adquisición de la plataforma por Elon Musk, se redujeron los equipos de moderación, lo que resultó en un aumento del 50% en el discurso de odio. Esta situación ha llevado a Sánchez a proponer un nuevo delito de “alteración algorítmica”, que busca regular el uso de algoritmos en redes sociales que facilitan la propagación de discursos de odio.
El presidente también hizo hincapié en que el odio no es un fenómeno espontáneo, sino que se fabrica y se mercantiliza. Afirmó que la dinámica actual ha reducido el costo de odiar, convirtiendo el odio en un producto que se comercializa, lo que a su vez polariza a la sociedad. Esta mercantilización del odio se ha convertido en una herramienta política que, según Sánchez, se utiliza para silenciar voces y arrinconar colectivos.
### La Dimensión Masculina del Odio
Sánchez también abordó la dimensión de género del odio, señalando que este fenómeno suele ser promovido por hombres. Afirmó que el odio se alimenta de clichés que permiten la deshumanización de ciertos grupos, como inmigrantes, mujeres y personas transexuales. En su discurso, el presidente hizo un llamado a la responsabilidad colectiva, sugiriendo que el odio no es patrimonio de una sola ideología, sino que puede ser instrumentalizado por diversas posiciones políticas.
El presidente utilizó ejemplos recientes de violencia política, como los incidentes en Torre Pacheco, para ilustrar cómo el odio puede escalar a la violencia. Recordó que el 11 de marzo se conmemora el 22º aniversario del atentado terrorista más mortífero en Europa, el 11-M, y afirmó que el mejor homenaje a las víctimas es combatir el odio en todas sus formas.
La creación del ‘odiómetro’ y el nuevo delito de alteración algorítmica son parte de una estrategia más amplia del Gobierno para regular el entorno digital y proteger a los ciudadanos de la polarización y el odio. Sánchez ha prometido que las redes sociales deberán rendir cuentas públicamente y que se utilizará «la fuerza del Estado» para regular el «universo tóxico e impune» que se ha desarrollado en las plataformas digitales.
La iniciativa ha generado un amplio debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la moderación de contenidos y la necesidad de establecer regulaciones que protejan a los usuarios de discursos de odio. La creación de herramientas como el ‘odiómetro’ podría marcar un cambio significativo en la forma en que se aborda el odio en línea, promoviendo un entorno más seguro y respetuoso para todos los usuarios de las redes sociales.
