Hallado en Myanmar, esta nueva especie de arácnido se conservó en ámbar desde mediados del Cretácico

Ciudad de México (N22/Redacción).- Una nueva especie de arácnido, que exhibe una cola como de escorpión, ha sido descubierta en Myanmar, conservada en ámbar desde mediados del Cretácico, hace unos 100 millones de años. El hallazgo se describe en un documento que se publicó el día lunes en Nature Ecology & Evolution por un equipo internacional que incluye a Paul Selden, del Instituto Paleontológico y el Departamento de Geología de la Universidad de Kansas, Estados Unidos, y colegas de China, Alemania y Reino Unido.

El nuevo animal, un especimen diminuto, se asemeja  a una araña: tiene colmillos, pedipalpos masculinos, cuatro patas para caminar e hileras de producción de seda en su parte superior. Sin embargo, también tiene un flagelo largo o una cola, que mide alrededor de tres milímetros, aproximadamente 0.5 milímetros más largo que su cuerpo. Ninguna araña viviente tiene cola, aunque algunos parientes de arañas, los uropigios o escorpiones látigo, tienen un flagelo anal.

El Dr. Paul A. Selden, del Instituto Paleontológico y el Departamento de Geología de la Universidad de Kansas detalló que, “cualquier tipo de apéndice flageliforme tiende a ser como una antena, es para detectar el medioambiente. Los animales que tienen una cola larga y un látigo tienden a poseerlo para fines sensoriales”.

Este nuevo descubrimiento confirma una predicción hecha hace unos años por el Dr. Selden y sus colegas cuando describieron un arácnido con cola similar, que se parecía a una araña, pero carecía de hileras, “Lo que reconocimos previamente era diferentes porque tenían cola, pero no hileras; es por eso que el nuevo es realmente interesante, aparte del hecho de que es mucho más joven, parece ser una forma intermedia. En nuestro análisis, aparece más o menos entre el anterior que no desarrolló la hilera y la araña moderna que ha perdido la cola”, aclaró Selden.

El nuevo animal, llamado Chimerrachne yingi, en honor a una criatura de la mitología griega Quimiera, un híbrido compuesto por partes de más de una animal, se encuentra un paso más cerca de las arañas modernas debido a que posee órganos giratorios.

Selden dice que puede determinarse poco del comportamiento diario de la pequeña araña. “Solo podemos especular que, debido a que estaba atrapada en ámbar suponemos que vivía en o alrededor de los troncos de los árboles; el ámbar es resina fosilizada, por lo que, para que una araña quede atrapada es posible que haya vivido bajo la corteza o en el musgo al pie de un árbol”.

Mientras que la araña de cola era capaz de producir seda gracias a sus hileras, el Dr. Selden cree que es poco probable que hubiera construido telarañas para atrapar insectos como muchas arañas modernas.