Con el apoyo del fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) se colocaron estructuras metálicas para asegurar el edificio

Ciudad de México (N22/Alberto Aranda).- La Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles que está ubicado en las calles de Lerdo 174, en la antigua colonia Guerrero, delegación Cuauhtémoc, es uno de los templos más simbólicos e importantes de la devoción mariana de la Ciudad de México porque tiene una de las raíces más importantes en el culto mariano promovido por los evangelizadores franciscanos.

En 1580 la ciudad de México sufrió una inundación y se encontró una imagen de la virgen es el cacique mexica Isayoque, convertido a la religión católica, quien mandó hacer en 1607 una capilla para la imagen. Es hasta 1808 que se construyó otro templo, pero sería entre 1885 y 1890 con Emilio Dondé quien replanteó el santuario reconstruyendo la cúpula principal.

“Durante 300 años fue el templo que cubrió las necesidades de las personas más humildes de la ciudad convirtiéndose, sin lugar a duda, en el templo devocional más importante en la ciudad. Esta situación nos dio como origen que una pequeña ermita se construyera en el siglo XVI a raíz de una inundación”, comentó Miguel Ángel Zerecero, Jefe de Departamento Normativo y Asesoría a Comunidades y Organismos de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural de la Secretaria de Cultura.

En 1928 se modificó la cimentación por los daños estructurales y hundimientos diferenciales. Para 1940 Federico Mariscal modifica la fachada colocando una escultura en cantera representando a Nuestra Señora de los Ángeles.

“El también detecta las afectaciones en los muros y bóvedas y propone un refuerzo en las bóvedas con grapas de concreto y aumentar la dimensión de los muros laterales en donde se le da mayor sección para contener el empuje de la cúpula. De 1940 a 1985 el edificio resiste todos los embates, el hundimiento diferencial, sin embargo, del 85 al día de hoy se empieza a acelerar los hundimientos y empiezan a manifestarse agrietamientos en muros y arcos. La dirección de Sitios y Monumentos en diversas administraciones atendió de un modo inmediato  las labores de consolidación en muros”.

El sismo del 19 de septiembre del 2017 causó severos daños. La cúpula se movió y fracturó completamente uno de los gajos, el domingo 24 volvió a temblar y a las 4 de la tarde se vino abajo la cúpula, esto ocasionó que el peso sea soportado por los muros y no por los pilares centrales.

“Originalmente el santuario era de viguería, muy sobrio, sencillo. Se le fue dando un carácter monumental muy arquitectónico de la época, ecléctico, y no sufríamos todavía la extracción de los mantos freáticos tan grave y el edificio estaba estable en su estructura, hasta que a inicios del siglo XX se comenzó a inclinar hacia el sur y la cúpula de enormes dimensiones, de una belleza estética impresiónate, una cúpula que no tiene tambor, es una cúpula que descarga su casquete sobre nervaduras y óculos excedía la capacidad de carga de los muros”.

Al caer la cúpula, en los sismos de septiembre pasado, se fracturó el piso y se descubrió una acequia que contenía agua. El camerín de la virgen, hoy sacristía, solo presenta faltantes de pintura en la parte superior, pero las filtraciones de agua de los mantos acuíferos tienen inundado un sótano. Con el apoyo del fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (Fonden) se colocaron estructuras metálicas para asegurar el edificio y hacer estudios de geotecnia y mecánica de suelo para estabilizar la superficie y controlar el hundimiento el templo.

“Este edificio es tan importante, venerable y tan sano es su negarse a colapsar que nos da pie a plantear una nueva percepción de la restauración como ejemplo de un análisis integral. No se puede restituir la cúpula si no se tienen los estudios integrales del comportamiento de la estructura”.

Respecto a la imagen, Zerecero aseguró que está perfectamente conservada, no presentó daños, “prevemos que será objeto de una intervención por las instituciones. El día que se vuelva a abrir a culto va a ser el punto focal y el renacimiento de toda la devoción de la colonia guerrero”.