El ilustrador mexicano da vida al niño eterno en sus propios términos, una imagen que construye rompiendo con la imagen clásica de este personaje

Ciudad de México (N22/Salvador Perches).- Vuela con la magia de las hadas en este viaje al país de nunca jamás, donde te aguardan bellas sirenas, una tribu piel roja y feroces piratas al mando del temible capitán Garfio, contra quien pelea Peter Pan, el clásico de James Matthew Barrie, en la nueva edición de Alfaguara lo ilustra el mexicano Juan Gedovius.

Peter Pan tiene un pequeño detalle: es muy diferente a lo que conocemos, todas estas versiones fílmicas de dibujos animados son enteramente diferentes al texto tal cual”. explica el ilustrador que sobre su proceso de trabajo nos cuenta que “el primer engrane de la maquinaria era cómo leerlo y darse cuenta que era diferente, como muchos de los clásicos que siempre han estado maquillados de alguna manera, siempre tienes la idea que son como textos que no fueron escritos para niños, que los pusieron en el lugar en el anaquel de los niños porque eran cosas prohibidas para los adultos, como fantasear y ese tipo de cosas, pero en realidad son bastante más complejos, son oscuros, son violentos, incluso, tienen sus partes retorcidas y eso los hace muy atractivos”.

Por supuesto que para enfrentar el reto, lo primero fue adentrarse en el texto, pero ¿qué pasa después?

“¿Qué pasa?, pues para empezar me llevo esta sorpresa de entenderlo, de darme cuenta que no tenía nada qué ver con lo que yo imaginaba, con lo que entendía de Peter Pan. Existe este síndrome de Peter Pan que es el no querer crecer y de todas las cosas que le suceden por la cabeza me parece lo menos grave. Es muy diferente encontrar un manojo de síndromes raros, olvida las cosas. Aparte,  físicamente, es muy extraño porque es muy chiquito, tenemos esta idea de que es más bien como una especie de adolescente fortachón, galán y en este caso en realidad se trata de un pequeño niño con dientes de leche”.

Además de desmenuzar la idea y los síndromes que dan forma a la personalidad de este niño eterno, Gedovius tuvo que seleccionar la técnica para materializar la imagen que iba construyendo poco a poco, “el libro tiene treinta ilustraciones más o menos, la técnica es acrílico sobre papel, soy uno de esos extraños y necios que sigue pintando con pinceles y no con píxeles”. Ésta es entonces, señala, una “invitación” a encontrarse con Peter Pan de otra manera.