Bajo la dirección de la actriz española Blanca Portillo y con la versión de Fernando Sansegundo, el filme surrealista es llevado a escena

Madrid (N22/Francina Islas).- La misteriosa y extraña fuerza que mantuvo retenidos a los asistentes a la cena de los Nóbile en El ángel exterminador (1962), de Luis Buñuel, ha vuelto a escena en el Teatro Español.

La dramaturga y actriz, Blanca Portillo que dirige la puesta en escena, señala que “más allá de la obra en sí de El ángel exterminador, de la pieza en sí, -que me parece excelente, porque el punto de partida, encerrar a esa gente en una habitación que no tiene puertas y que podrían, en teoría, salir, me parece tremendamente teatral e inteligente-, rescato esa libertad, esa capacidad para hacer las cosas como a él le da la gana. Él no hace un retrato costumbrista, él no hace naturalismo, no hace realismo, inventa una forma de realidad, es verosímil sin tener porqué ser costumbrista”.

Para Blanca Portillo, la aristocracia y la burguesía que de manera elegante y surrealista criticó Buñuel, entre otros oscuros aspectos del ser humano, sólo han cambiado de nombre.

“Sí creo que sigue existiendo una clase que es la que detenta el poder y la que se cree a salvo de todo. Ocurre en México, ocurre en España, ocurre en Europa, en el mundo entero.  Los nombres han variado, pero el fondo creo que no.  Creo que sigue habiendo gente que es la que mueve el mundo a través del dinero, de los medios de comunicación, a través de muchísimas cosas, del arte, de la cultura”.

En esta versión de Fernando Sansegundo, Blanca Portillo rinde homenaje a uno de sus grandes maestros, el esloveno Tomaž Pandur que, en palabras de la dramaturga, “entendía que la belleza existe siempre y que es una búsqueda permanente, incluso en lo más terrible, eso está en Buñuel, tiene imágenes que son desoladoras, pero son de una belleza increíble.   Creo que Buñuel y Pandur cazaban muy bien y de alguna forma, con este espectáculo, quiero hacerle un homenaje y poner en práctica cosas que me enseñó y que no me han abandonado nunca”.