En entrevista, uno de los investigadores involucrados en el descubrimiento de la galaxia G09 83808 señala que ésta será muy diferente a la Vía Láctea

Telescopio Milimétrico “Alfonso Serrano”, en Puebla

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- Los modelos de evolución y formación de galaxias que hasta ahora se han propuesto y utilizado en México, podrían modificarse con el descubrimiento de la galaxia G09 83808, considerada una de las más antiguas del Universo. Localizada gracias al gran Telescopio Milimétrico “Alfonso Serrano”, ubicado en Puebla y al Telescopio ALMA, en Chile, esta agrupación de cuerpos celestes es considerada única en su tipo. Se encuentra a 12 mil 800 millones de años Luz de la Tierra y su ubicación es parte de la frontera del conocimiento astronómico.

Luego de que el descubrimiento fuera publicado en la revista Nature Astronomy y anunciado por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, pudimos platicar con Vladimir Ávila, investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM y coautor del artículo publicado en Nature, quien señaló que “esta galaxia emitió su luz, por lo menos la que detectamos nosotros, cuando el Universo tenía apenas 900 millones de años, al día de hoy tiene 13 mil 700 millones de años, es apenas una fracción muy chiquita de la edad actual cuando esta galaxia surgió. Es una galaxia no tan gigante como las otras que se han descubierto que están en el régimen del brote de formación estelar con mucho polvo alrededor. Es una galaxia más chica, más normal, digamos, y es una sorpresa que exista esa época.”

A pesar de que Astrónomos del Reino Unido observaron por primera vez esta galaxia con el Telescopio Espacial Herschel, fueron los investigadores mexicanos quienes confirmaron su existencia. Para ser descubierta su luz se amplificó casi diez veces por un fenómeno llamado Lente gravitatoria.

“Hemos logrado hacer un escenario que toma en cuenta todas las observaciones que hay desde hace 13 mil 300 millones de años hasta el día de hoy, y aunado al paradigma que tenemos de formación de galaxias, que es el de la materia oscura, se supone que es la que da el molde para la formación de galaxias. Esa materia oscura se puede simular muy bien en computadoras, cómo evoluciona, son enormes grumos que se hacen más densos, luego capturan el gas y a la materia ordinaria y en el centro de ellas se forman las galaxias.

Sobre la galaxia G09 83808, señaló que “ésta, lo particular, es que su luz no está siendo emitida en el ultravioleta sino en el lejano infrarrojo y eso ocurre cuando la galaxia que se formó ha formado una gran cantidad de polvo alrededor, es decir, han explotado las estrellas, han formado elementos químicos pesados, de ellos se formó el polvo cósmico y el polvo cósmico es una especie de capullo que cubre a la galaxia naciente”.

Hasta ahora, los cálculos que realizaron los investigadores Jorge A. Zavala y Alfredo Montaña del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, así como el cosmólogo Vladimir Ávila, muestran que la Galaxia G09 83808 está formando alrededor de cuatrocientas masas solares por año, es decir, cuatrocientas veces más estrellas que la Vía Láctea.

Nuestras especulaciones es que al día de hoy esa va a ser una galaxia muy diferente a la Vía Láctea, va a ser una galaxia llamada elíptica, que son galaxias llamadas esferoidales, no son discos, sino esferoide de estrellas ya muy viejas, que se han formado muy en el pasado. Si resulta que son galaxias más o menos comunes, como decía esto va a poner un poco en jaque a los modelos que tenemos actualmente de evolución de galaxias.