Son desarrollados a partir de polímeros sintéticos y naturales; no portan fármacos y son biodegradables y biocompatibles

Ciudad de México (N22/Redacción).- En la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, Gerardo Leyva Gómez desarrolla nuevos materiales para la cicatrización de heridas causadas por quemaduras, que en México cada año padecen 120 mil personas.

Además de injertos de piel en los pacientes, en nuestro país se utilizan cubiertas cutáneas hechas de polímero para reparar la piel dañada por quemaduras, causadas principalmente por agua hirviendo en la cocina, electrocución en centros laborales y fricciones: raspones por caída de moto o quemaduras por frío, que son las menos comunes por las condiciones climáticas en nuestro territorio. En vez de estas cubiertas cutáneas, eventualmente se podrían aplicar nuevos materiales para cicatrización en pacientes, en su mayoría niños de entre cuatro y seis años.

Por su potencial bajo costo, comparadas con las cubiertas cutáneas donde cubrir un área como el pecho costaría aproximadamente 40 mil pesos, estos nuevos materiales en forma de gel serían benéficos en zonas de bajos recursos y de mayor incidencia de quemaduras como son Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

Por cuestiones económicas y culturales, en zonas rurales predominan más las quemaduras por agua hirviendo; en Colombia y Venezuela son por ácido clorhídrico, incluso por hidróxido de sodio, que son lanzados en el rostro para asaltar o cometer otro delito, detalló Gerardo Leyva Gómez.

Los nuevos materiales para cicatrización son desarrollados por Leyva Gómez y colaboradores a partir de polímeros naturales y sintéticos. No portan fármacos. Además de accesibles, son biodegradables y biocompatibles. Mediante el método de irradiación gamma por cobalto 60, el investigador de la Facultad de Química ha generado entrecruzamientos de quitosano y poloxámero 407 para obtener un nuevo material para cicatrización.

El quitosano, apuntó Leyva Gómez, se obtiene mediante la desacetilación de la quitina, componente del exoesqueleto de crustáceos como camarones y cangrejos. Además de económico, este polisacárido “ayuda a contrarrestar la presencia de algunas bacterias oportunistas de heridas”.

Con ambos materiales (quitosano y poloxámero 407), de los cuales se derivan varias combinaciones para nuevos prospectos de polímeros, se ha logrado una cicatrización de calidad. También han funcionado contra bacterias que pueden afectar la cicatrización en su etapa inicial.