El trabajo escénico del sudafricano ganador del premio Princesa de Asturias de las Artes 2017, se exhibe en esta exposición en el Museo Reina Sofía, de Madrid

Ciudad de México (N22/Redacción).- A los 34 años el sudafricano William Kentridge (Johannesburgo, 1955) empezó a ganarse la vida como artista, tenía ya dos hijos y las carreras de ciencias políticas y teatro y mimo precedían su actividad en las artes plásticas. Trabajó en teatro y cine a inicios de los ochenta, pero es a su regreso de París (donde hizo los estudios de la primera) que incorporó a su labor diaria el trabajo en las artes plásticas, a inicios de los noventa. Su participación en la primera Bienal de Johannesburgo le brindó reconocimiento internacional. Desde entonces, ambas disciplinas las desarrolla de manera paralela.

Sin embargo, es su labor escénica la protagonista de una exposición en el Museo Reina Sofía, en Madrid: William Kentridge: Basta y sobra que incluye teatro, ópera y performance; sus proyectos plásticos sí son abordados pero desde el filtro de esta disciplina. Woyzeck on the Highveld (Woyzeck en el Alto Veld, 1992), Faustus in Africa! (¡Fausto en África!, 1995) y Ubu and the Truth Commission (Ubú y la Comisión para la Verdad, 1997), y las óperas Il ritorno d’Ulisse (El retorno de Ulises, 1998), The Nose (La nariz, 2010), Lulu (Lulú, 2015) y Wozzeck (2017), funcionan como eje de la muestra. “Esta selección permite un recorrido transversal que evidencia ciertas constantes de la trayectoria artística de Kentridge. Todas ellas son historias de un solo protagonista que sirven para entretejer diversas situaciones y suscitar realidades más complejas. Se trata de dramas donde, con frecuencia, lo absurdo se convierte en aliado para desnudar y desenmarañar eficazmente circunstancias y contextos concretos. Los personajes de Woyzeck, Ubú, Lulú, Ulises, Fausto, e incluso la Nariz, son víctimas o verdugos de unas estructuras encorsetadas que ponen de manifiesto, en el ámbito público y doméstico, las lacras de la tiranía, el autoritarismo, la mezquindad y la corrupción.”

Curada por Manuel Borja-Villel y Soledad Liaño, la exposición muestra la potencia crítica del trabajo del ganador del Premio Princesa de Asturias en mayo del 2017. Kentridge estudió ciencias políticas en Sudáfrica durante el apartheid, es por ello que una profunda reflexión política se proyecta en cada una de sus obras: “en Sudáfrica siempre hemos sabido que la vida es riesgo”, declaró en una entrevista con El País Semanal.

El proceso creativo del artista quien se mantiene en una constante duda “no planifico, entiendo lo que hago cuando lo hago”, es también objeto de esta muestra que inició en noviembre del año pasado y se mantendrá hasta el 19 de marzo de éste. Se exhiben los momentos claves de éste a través de dibujos, grabados, películas.