Perteneciente a una estirpe casi extinta, la de el editor artesano, el francés Paul Otchakovsky-Laurens falleció a los 73 años mientras vacacionaba en las Antillas francesas

Ciudad de México (N22/Redacción).- “Publicar libros que en realidad nadie quiere leer”, o “escribir con los libros que publica”, son acciones que una estirpe de editores, casi en extinción, han mantenido como credo personal y que han dado origen a editoriales como Adelphi, Christian Bourgois o Einaudi, entre otras. Dentro de esta estirpe el nombre de Paul Otchakovsky-Laurens se ha apagado. El editor francés, fundador de P.O.L. (1983), murió el martes en un accidente automovilístico en las Antillas francesas, donde vacacionaba.

Otchakovky-Laurens, publicó textos de Georges Perec y Marguerite Duras, y descubrió al reciente Premio FIL en Lenguas Romances, Emmanuel Carrère y a la escritora Marie Darrieusecq. La suya era una labor de instinto, de olfato, como la de muchos otros editores que como él se decantan por una profesión “económicamente aberrante”, en sus propias palabras.

Víctima de este impulso primitivo que se impone a modas y a la dictadura del best seller, Otchakovky-Laurens se esforzaba por descubrir a nuevos escritores; sin embargo, el marcado que nada sabe del amor y la pasión por los impresos, le pasó factura, en 2003 el 88% de las acciones de su sello las vendió a Antoine Gallimard, esto como estrategia para que la editorial independiente lograra sobrevivir. El editor murió a los 73 años.