Charlamos con el músico y crítico inglés sobre Océano de sonido, libro que reflexiona sobre la música del siglo XX a través del movimiento ambient; editado por primera vez en español por Caja Negra

Imagen: David Toop / Télam

Ciudad de México (N22/Ana León).- “Usar la música electrónica ambient como forma de expandir la visión general de la música del siglo XX”, ésta es la idea básica de la que partió David Toop –artista sonoro, músico, escritor y curador– para escribir, en 1995, Océano de sonido. Palabras en el éter, música ambient y mundos imaginarios. Durante los últimos meses del año, el libro traducido por primera vez al español por Tadeo Lima, apareció en la mesa de novedades de las librerías, publicado por la editorial argentina Caja Negra.

En aquél entonces, 1995, el crítico inglés autor de libros como Resonancia siniestra (2010) o Rap Attack (1984), aunque tenía una idea muy básica de lo que quería hacer, no sabía cómo, según nos contó en una entrevista con Agencia N22. Al final, decidió que el libro, cuya escritura “febril” llevó tres o cuatro meses, trataría no sólo con la música sino con el sonido en general.

Al iniciar los años noventa Toop percibió un resquebrajamiento de los géneros. Algo estaba cambiando con la inminente llegada de Internet, así que buscó escribir sobre música de una forma diferente, expandiendo el concepto de ambient. “Empecé a escribir la sección de la Memoria”, relata, “que explora las conexiones entre escucha y la memoria, no como algo nostálgico sino como una forma de pensar el rol que la escucha tiene en nuestras experiencias y cómo esos sonidos pueden ser recordados muchos años después […] Después hubo una larga pausa, durante la cual no supe cómo iba a continuar. Sabía que quería escribir sobre redes interconectadas, pero los libros impresos no se prestaban para eso […] el punto de quiebre vino al darme cuenta de que podía escribir de forma celular, construyendo una narrativa a partir de pequeños bloques que no necesariamente se unen lógicamente con lo que los precede”: el hipertexto.

Y es que esta forma de analizar, de reflexionar, es la manera en que el ex miembro de The Flying Lizards ha desarrollado sus investigaciones musicales, “un acto de detección de conexiones nada obvias entre las cosas”, señala. Es por ello que Océano de sonido arma una historia que va desde la música javanesa hasta obras de Sun Ra, The Velvet Underground, Brian Eno o Aphex Twin, a través de lo que el autor denomina una “deriva nómada”. Una deriva que inicia en 1889 cuando Claude Debussy asiste a un concierto de música indonesia en París.

A partir de aquí este mal llamado “sonido de fondo”, que es entendido por Toop (Londres, 1949) más como “una forma de escuchar que de hacer música”, es asociado por el londinense a diferentes movimientos y con lo mágico, lo místico y el chamanismo; en 2015 Sub Rosa editó el álbum Lost Shadows: In Defence of the Soul, grabaciones que el músico hizo con los yanomami, relación que derivó “en parte de la forma en que la música afecta la conciencia humana. Puede alterar el estado de ánimo dramáticamente, provocar movimiento físico, dicha o agitación, desencadenar excitación sexual, trance, nostalgia y dolor, y también combinarse con otros estímulos y sustancias psicotrópicas para crear sensaciones que están muy lejanas de la realidad consensuada. Hay razones históricas y fisiológicas profundas por las que la música debe asociarse a diversas formas de misticismo y magia y por las que ha sido central para la práctica chamanística. Mucha de la música sobre la que escribí en Océano de sonido aspiraba a efectos similares, particularmente la música tecno de aquella época”.

“Mientras que antes los libros de música tendían a ser estudios especializados sobre el rock, el soul, el jazz, la música clásica, la electrónica o la experimental, yo sostenía que todos se unían en una ecología del sonido y de la escucha más grande. Sólo tenías que identificar las conexiones”, dijo.

Para este músico, más de veinte años atrás, el ambient había sido “el síntoma de un cambio en la producción musical en el Reino Unido, no una revolución como el movimiento hippie o el punk, sino toda una repentina reorganización de todas las diferentes piezas para dar lugar a nuevas formaciones”; ahora, sin embargo, para el escritor, “el reflejo el reflejo más claro de nuestros tiempos proviene del uso de Auto-Tune. Es extremadamente penetrante en el pop y el R&B de todo el mundo. Mi teoría es que tiene un gran atractivo para los jóvenes que crecieron en línea”, pues como señala, para esta generación “gran parte de sus vidas radica en un estado fluido entre la vida en línea y la vida física: entre lo tangible y lo intangible”.

Pensar una revolución musical o un cambio como el anunciado con el ambient es para David Toop difícil pues aunque “es más difícil conseguir un impacto ahora porque los medios están descentralizados […] Esto dificultará saber si la música está atravesando un momento revolucionario porque los efectos serán drásticamente diferentes de los que hemos encontrado en el pasado”.