Batería de jazz, el músico murió a los 81 años en un asilo en París, su estilo e interpretación, así como le errante de su historia personal dividieron opiniones sobre su talento

Ciudad de México (N22/Redacción).- Nacido como James Marcellus Arthur Murray, en Oklahoma, en 1936, Sunny Murray es considerado una de las figuras icono del jazz, una leyenda errante que era vista como un prodigio, en algunos casos y como un farsante en otros, como describe Chema Martínez en el diario El País. En esa misma nota, el periodista cita al saxofonista Steve Potts quien de Murray dijo “ese tipo no es capaz de mantener el tiempo durante cuatro compases seguidos. Sencillamente, no sabe tocar”.

El estilo de Murray, considerado “una rareza” para el jazz y el free jazz, se encontró con la abstracción a lado de Cecil Taylor. Luego, el baterista, aparecería junto a Albert Ayler y, posteriormente con David Murray y Evan Parker, esto tras una estancia en París. Éste se instalaría de manera definitiva en Europa a mediados de los noventa.

En torno al músico giraron varias historias respecto a su productividad, se pensaba que pasaba los días como lavaplatos en un restaurante o contemplando el infinito en un parque. En 2009 reapareció en Barcelona junto a Tony Bevan y Jon Edwards, y luego en Portugal, con espectáculos que algunos calificaron como “accidentados” y que hoy, días posteriores a su muerte ocurrida el pasado 8 de diciembre en un asilo en París, a los 81 años, el mismo Martínez reflexiona: “no era él, éramos nosotros, incapaces de acceder a la lógica interna de una expresión artística diferente en forma y fondo. Sencillamente no estábamos preparados para lo que se nos vino encima.”