El 14 de agosto, la UNAM, a través de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel, publicó la foto de un espécimen, tras más de una década sin registro alguno

Imagen: UNAM Global

Ciudad de México (N22/Óscar Cortés).- El 14 de agosto, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó en sus redes sociales la fotografía de una zorra gris en la  Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA). Desde hacía 13 años, no había vuelto a verse ningún ejemplar de este mamífero carnívoro en la zona. El avistamiento causó el interés de especialistas para estudiar su estado de salud, su origen y su posible conservación.

“No es la única prueba de que existe la zorra. Días después de la primera fotografía colocamos varias foto trampas en  la zona donde fue vista y encontramos mucha información de ella. La hemos vuelto a fotografiar. La hemos visto en distintas horas del día, se está alimentando, la tomamos con una lagartija en el hocico. La cuál nos permite entender un poco más por dónde anda, qué le gusta sin que nosotros estemos presentes”, afirmó Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología y Secretario Ejecutivo de la REPSA.

Especialistas de Veterinaria, Ecología y Biología colaboran en el trabajo de investigación. El doctor Zambrano asegura que existen tres hipótesis, “una de ellas es que alguien vino y la dejó; la segunda, es que siempre haya estado aquí escondida y por la cantidad de perros ferales que había no se atrevía a salir; y la tercera opción, es que sea una sobreviviente de las poblaciones de zorras que aún existe en la Ciudad de México y haya llegado sola”.

 

Imagen: Cortesía REPSA

Para el responsable de la REPSA el siguiente paso será hacerle un examen de salud y trabajar en su conservación.  “Nos falta mucho, lo que queremos hacer ahora, es capturarla para hacerle análisis de sangre, para saber si está enferma, para examinar su pelo y saber de qué parte del país  viene. Inmediatamente después  la vamos a liberar, no se trata de tenerla encerrada sino de estudiarla un poco más con el fin de apoyar su sobrevivencia de una población posible que se pueda quedar aquí en la reserva.”

Este tipo de trabajos necesitan de equipo sofisticado, los especialistas consideran que utilizar un collar electrónico les permitiría seguirla  en tiempo real, conocer sus hábitos y su sistema cardiaco.

El hallazgo de este espécimen (aún se mantiene la hipótesis de que puede tratarse de más de un individuo), permite reflexionar sobre  las restricciones en el tránsito local y el mejoramiento del manejo de basura en la REPSA. “Esperemos que la Universidad esté a la altura de mantenerla, mantener esa población y ser la punta de lanza de la conservación urbana dentro del planeta”, concluyó el doctor Zambrano.