Como en gran parte del trabajo del cineasta japonés, el filme hace una crítica a lo cotidiano de una sociedad dominada por el placer y la modernidad

Ciudad de México (N22/Fernando Salinas).- La visión cultural del Japón contemporáneo no es más que la réplica de los tiempos antiguos en la época actual. Machismo, fetiches, discriminación y, sobre todo, la normalización de la violencia ante la plena satisfacción del hombre. Un país en el que el orgullo es lo más importante y se ha aceptado plenamente lo que, a criterio de países occidentales, se considera humillante o grotesco.  

Sion Sono, cineasta y poeta, manifiesta esta realidad del país del Sol en Naciente en sus películas que más que hacer una crítica directa, plasman de forma realista y muchas veces exagerada, lo cotidiano de una sociedad dominada por el placer y la modernidad.

Para abordar Antiporno primero debemos dejar algo en claro:es una película que, a primera vista, se vislumbra como mala por sus actuaciones, mujeres desnudas sin razón, escenas carentes de sentido, gritos y demás situaciones que ocurren sin justificación aparente; sin embargo, es aquí donde entra la parte poética del director y las películas de corte “román-porno” producidas por la compañía Nikkatsu en las que se basa el filme.

Antiporno pone en pantalla la historia de Kyoko, una artista acomplejada por traumas emocionales del pasado. Su intención, es lograr una evolución a través del autodesprecio y conseguir una válvula de escape a partir de las humillaciones sexuales sufridas en la realización de una película porno softcore.  El recorrido por la vida de la protagonista es llevado a través de escenas llenas de color y aparentemente en desorden, mismas que retuercen la realidad de Kyoko una y otra vez. En este camino es fácil perderse, entre diálogos repetitivos; vueltas al pasado; situaciones absurdas que coquetean con la comedia involuntaria y una presentación que recuerda más al teatro que al cine. Sin embargo, Sono, sabe valerse de recursos estéticos y líricos con los que, a través de la metáfora, logra decir más con una imagen que con palabras.

La película continúa con el estilo transgresor, aunque no necesariamente crítico de Sion Sono; destaca por su imagen cuidada, el ambiente plástico que la envuelve y el trabajo actoral bien logrado. Actualmente, Antiporno se exhibe en la Cineteca Nacional.