La crítica literaria Mercedes Monmany arroja luz sobre tres escritoras, una poeta, una diarista y una novelista, que perdieron la vida en este campo de concentración , desde la FIL

Guadalajara (N22/Huemanzin Rodríguez).- Después de su exitoso libro Por las fronteras de Europa, publicado en 2015 y donde hace un recorrido detallado por los escritores más importantes de ese continente en el siglo XX y XXI, la crítica literaria Mercedes Monmany se ha enfocado en el caso de tres grandes escritoras judías asesinadas en Auschwitz, en su más reciente libro: Ya sabes que volveré, editado por Galaxia Gutenberg.

“Yo siempre digo que el Género de la literatura del Holocausto no debía de existir pero existe. Este es un género que ya no nos lo vamos a poder saltar, va a tener que seguir siendo estudiado. Invade muchos géneros y disciplinas: la reflexión filosófica, moral ética, literaria. Atañe a muchos campos porque es un hecho que forma parte de nuestra civilización, que no lo podemos olvidar.”

Monmany recorre el pensamiento de la intelectualidad judía a través de citas y testimonios de niños escritores de 15 y 16 años; pues Ana Frank no era la única que escribía. Así como de filósofos, profesores de universidad, novelistas y poetas. Para su libro escogió tres géneros: la poesía, la novela y el diario.

“Hay una gran poeta, que es prima de Walter Benjamin, muy desconocida pero precisamente porque se interrumpió su carrera: Gertrud Kolmar, una poeta expresionista berlinesa. Era muy tímida, la llamo la Emily Dickinson de Berlín de los años 30”. Kolman es una poeta importante, su obra tiene ambientes tenebrosos y posee cierto aire kafkiano.

“Luego hay una novelista que es Irene Némirovsky que ha gozado de mucha atención desde el año 2014, porque se recupera a través de una obra perdida que era Suite Francesa. Pero tuvo una fama descomunal en los años 30 en Francia. Era muy famosa, era como asesinar a Doris Lessing o a cualquier gran escritora de nuestros días.”

Y la más joven de las escritoras seleccionadas por Monmany, es Etty Hillesum, de quien sabemos de su existencia hace tres décadas. “Es una de las menos divulgadas”, nos cuenta Monmany y de la que sabemos por “un diario que se descubre en Holanda en los años 80 […] un diario de una calidad excepcional, es una Ana Frank de diez años más, Ana muere a los 16 y esta joven maravillosa, Etty Hillesum, inicia su diario a los 26” y lo continúa “hasta los 29, que la matan.”

En la obra de estas escritoras está una estremecedora libertad por vivir y asumir una actitud de que, a pesar de todo, volverán a casa.

“Esta es mi tesis: Hay una generación interrumpida, una generación de talentos del futuro que se interrumpe. Conociendo lo que es la historia de la cultura judía a lo largo del siglo XX, uno puede percibir que ahí estaban futuros Proust, Kafka, Joseph Roth”, concluye.