Echando mano de recursos literarios, Ángela Posada fusiona ciencia y periodismo, busca que el lector no sólo conozca al científico sino también a la persona

Guadalajara (N22/Karen Rivera).- Ángela Posada se pregunta sobre lo que existe debajo de una plataforma de hielo en el continente más frío del planeta, la Antártida, y sabe que el cambio climático está modificando la vida en ese territorio. Especializada en temas científicos, fue la primera periodista en ser invitada al Plan de Expediciones de Colombia a la Antártida, su papel fue registrar cada uno de los descubrimientos que se realizaron en el lugar. Posada visitó la Feria Internacional del Libro de Guadalajara como parte del programa “La FIL también es ciencia”.

“Este alcance de la Antártida en los trópicos es algo totalmente nuevo para la ciencia mundial, al punto de que el año entrante en Suiza hay un congreso gigantesco donde se va a estudiar qué es lo que está pasando con los trópicos en relación al Ártico en el Norte y a la Antártida en el Sur”, contó la periodista. “Una de las cosas que hemos notado es que al haber más calor en la atmósfera hay más humedad y eso hace que caiga más nieve pero entonces la nieve cae sobre los nidos de los pingüinos y después sube la temperatura y esa nieve que está ahí se vuelve líquido, se vuelve agua, qué pasa, se están ahogando los polluelos y los huevitos de los pingüinos”.

“Habiendo yo ido al mismo sitio varias veces quedé aterrada”, continuó la periodista, “ver el cambio tan drástico en el mismo sitio, mira los pingüinos, son el primer medidor cierto, había cierta especie, cierta clase de pingüinos cuando yo empecé a ir a la Antártida, hace cinco años, cada año que he vuelto veo menos y menos, el año pasado no vi ni uno, de esa especie de pingüinos, el pingüino Adelaida”.

Posada considera que la acidificación del mar es otro de los problemas graves pendientes por estudiar, “le dicen el otro problema del calentamiento global, porque el mar al calentarse cambia su química, y entonces se vuelve un poco más ácido y eso está carcomiendo todos los esqueletos de los caracolitos y de los erizos y del coral. Se nos acaba el coral, se nos acaba la pesca comercial punto”.

Dinosaurios sumergidos, Detectives del ADN y El dragón del espacio, son algunos libros escritos  por la periodista que utiliza recursos literarios para promover la ciencia. “Uno como periodista tiene que tomar esta ciencia y ponerle un poquito de emoción, la palabra clave es la emoción, si miras para el otro lado tenemos que indagar un poco dentro del corazón de ese científico, qué siente esa persona estudiando la arqueología por decirte azteca, qué motiva a ese investigador a ese genetista a hacer lo que está haciendo, entonces tenemos que aprender a usar las herramientas de la literatura para descubrir al público lo que es esa persona, tenemos que poder describir un personaje, poder describir un lugar”.