La escritora chilena Nona Fernández fue reconocida con el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz en la FIL Guadalajara

Imagen: Nona Fernández / © Gonzalo Donoso

Guadalajara (N22/Víctor Gaspar).- “Es un honor para mí y de alguna manera también una responsabilidad recibir una distinción como esta que me emparenta a una figura tan importante como es sor Juana Inés de la Cruz.”

Con estas palabras la escritora y actriz chilena Nona Fernández describió su emoción ante el otorgamiento del Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2017 en el contexto de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. La distinción es por el libro La dimensión desconocida.

“Es un libro bastante híbrido, un poco una mezcla entre ensayo, poesía y documento. Todos los materiales que circundan y que están inscritos en el libro son materiales reales. Es la primera vez que no trabajo con la ficción sino, obviamente, con la realidad. El libro tiene como punto de partida la figura de un personaje que se llama Andrés Valenzuela Morales, que es agente de inteligencia de la dictadura militar. Un hombre que a los 17 años estaba haciendo el servicio militar cuando llegó el golpe militar, y sus superiores lo empezaron a guiar en el camino de la inteligencia, Empezó a torturar gente, a quemar casas, a trabajar en operativos siniestros desde los 18 años, siendo muy, muy joven. Como a los 25 años decide desertar de las fuerzas de inteligencia, no aguantó más. Se acercó a una periodista de una revista de oposición al gobierno de Pinochet y le entregó toda la información”.

Nona Fernández también ha escrito dramaturgia y está consciente de la responsabilidad que conlleva la tarea literaria: “nuestra primera responsabilidad es nuestra responsabilidad con lo que escribimos. Creo que lo primero es escribir bien, escribir buenos libros. Es la responsabilidad con lo literario. Luego, a mi manera de ver las cosas, creo tenemos responsabilidades históricas, tenemos que estar conectados con la época que vivimos, escribiendo con la ventana abierta. En mi caso, el presente que estamos viviendo como país los chilenos, es un presente que está anclado aún a los años dictatoriales, en términos que todavía no terminamos de salir de ahí […] Yo creo que hay un territorio, que es el territorio de la humanidad, que es el que nos hermana todos y donde de alguna manera la literatura también tiene mucho que decir y tiene mucho que acoger.”