Distinguido con el Premio FIL de Literatura 2017, el escritor francés habló sobre su admiración a Rulfo y sobre la relevancia de trabajar con la no ficción

Guadalajara (N22/Huemanzín Rodríguez).- En la inauguración del Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Emmanuel Carrère que recibió el Premio FIL de Literatura, en su discurso dijo sentirse muy orgulloso de recibir dicho premio; sin embargo, señaló, le habría gustado que fuera el Premio Juan Rulfo porque “Pedro Páramo y El llano en llamas, que descubrí cuando yo tenía unos 20, 25 años, ha sido una de las experiencias más fuertes que he tenido en mi vida como lector. Libros mágicos, libros intensos, libros misteriosos como la carrera de su autor. La palabra ‘carrera’, no va bien con Rulfo, pienso más en la palabra ‘destino”.

Y continuó, “no debe de haber sido fácil vivir un sentido así. Todo escritor debe tener miedo a eso. A la sequía, a las décadas de silencio. La inevitable amargura. Además, cualquier escritor no puede sino sentir fascinación y a la vez envidia entre el contraste de la brevedad, de la obra, porque son libros muy pequeños, pero también su poder de irradiación. Porque eso es lo que cuenta, me parece, no la abundancia de la obra, no su ambición, ni siquiera su perfección (porque eso no existe), sino esa cosa misteriosa imposible de explicar, que es el poder de irradiación”.

En su discurso, habló sobre su experiencia como escritor: “Es una experiencia un tanto particular porque empecé como autor de ficción y a la mitad del camino decidí escribir sobre no ficción, a falta de un mejor término. Pero en realidad no sabemos bien a bien, de qué es lo que se trata la no ficción. ¿Dónde comienza? ¿Dónde termina? ¿Dónde se sitúa la frontera con la ficción? […] Un autor de ficción es el amo absoluto, la realidad del libro, es su realidad interior. Mientras que un autor de documentales, o si se prefiere, de no ficción, arriesga a someterse a lo que la realidad exterior implica en términos de imprevisibilidad y de potencialidad peligrosa. Por mi parte he escrito cinco libros corriendo ese riesgo.”

“He tenido la fortuna, hasta el presente, de que nadie me ha demandado, nadie ha querido golpearme (o en todo caso nadie lo ha hecho), pero sé lo que se siente cuando uno se expone a la respuesta de la realidad o, si se prefiere, de lo real como lo entendía Jacques Lacan en esa frase célebre: Lo real es cuando uno se golpea.”

Para finalizar su discurso, Carrère lanzó esta pregunta: “la generosidad y la libertad, ¿no son lo mismo?

Imagen: Cuartoscuro