El arquitecto chileno ganador del Premio Pritzker en 2016, ofreció una conferencia en Puebla en la que abordó la importancia del uso de buenos materiales y buen diseño en la construcción de las ciudades

Imagen: Alejandro Aravena / EFE

Puebla (N22/Víctor Gaspar).- Ganador del Premio Pritzker en 2016, la distinción más importante que existe en el campo de la arquitectura en el mundo, el chileno Alejandro Aravena ofreció en Puebla la conferencia “Cómo construir y reconstruir cuando la tierra tiembla”, durante el festival Ciudad de las Ideas. Ésta fue una de las intervenciones más esperadas dados los recientes sismos que en septiembre pasado azotaron varios estados del país. Aravena hizo referencia a la reunión Hábitat que se realizó en Ecuador.

“La gran conclusión de Quito, del 2016 -que era lo que su director ejecutivo Joan Clos, ex alcalde de Barcelona, trató de transmitir- es que la construcción de una buena ciudad es en sí misma el motor de desarrollo. Y esta inversión de la ciudad no como consecuencia, sino que como causa del desarrollo, para que ocurra, tiene que tener tres condiciones: un Estado de Derecho, un sistema de financiamiento y un diseño adecuado”, señaló Aravena.

Aravena, involucrado en el proceso de reconstrucción de ciudades chilenas como Concepción tras el sismo de 2010, destaca la contingencia como área de oportunidad para aprender sobre los materiales que vienen con un buen diseño de ciudad pero, sobre todo, de políticas públicas. Más aún, pone de manifiesto las sinergias entre gobierno y ciudadanos para hacer ciudad y verla como una inversión con impactos múltiples alejados de la especulación.

“Si la gentrificación hace que esos recursos se vayan a grandes inversionistas, entonces es un problema. Pero si quien capitaliza eso es una familia y puede luego libremente decidir qué hacer con ese patrimonio, si se lo hereda a la próxima generación y no lo vende o si luego entra a la movilidad social como cualquier otro ciudadano, creo que finalmente es el tipo de cosas que uno quiere lograr con la vivienda, que no es solo un techo que te protege contra la intemperie sino que es un mecanismo para superar pobreza y finalmente una herramienta por medio de la cual te transformas en ciudadano”, precisó el arquitecto.