La que es considerada la mejor biografía del artista, escrita por Elena Poniatowska, será presentada en la FIL Guadalajara

Ciudad de México (N22/Irma Gallo).- Juan Soriano, niño de mil años, publicado por primera vez en el año 2000, tiene una nueva edición bajo el sello Seix Barral. A caballo entre la entrevista y la ficción, en este libro, Elena Poniatowska retrata al artista desde la infancia y la adolescencia en Guadalajara, abrumado por un grupo de tías que lo seguían a todas partes, hasta el hombre maduro que sufría constantes depresiones pero que encontró el amor y la estabilidad en la figura del polaco Marek Keller, hasta el fin de sus días.

“Fíjate que yo creo que la primera entrevista se la hice en el 53, que tú ni habías nacido. Después, a lo largo del tiempo, cada vez que tenía una exposición o cada vez que se le ocurría a él, le hacía una entrevista”, contó la escritora sobre este trabajo en el que aborda temas como el nacimiento de su interés artístico y el reconocimiento de su homosexualidad.

“Para Juan, Guadalajara es, haz de cuenta, la piedra filosofal de su vida. Aunque te dice que olía a estiércol, o no sé qué dice, o que olía a cuero o que olía feo, a él todo siempre lo hace regresar a Guadalajara. […] Él odiaba todo lo que fuera el realismo socialista, odiaba el comunismo, odiaba a la gente de izquierda. No le gustó Diego Rivera, aunque como él fue muy íntimo amigo de Lupe Rivera, la segunda mujer de Diego Rivera, entonces veía a Diego Rivera de vez en cuando pero no lo desquería (sic), pero no especialmente lo quería. Él se fue más bien del lado de Tamayo o de Gunther Gerzso, o de otros, como Carlos Mérida, que vino de Guatemala, otro tipo de pintura. Y después la generación de La Ruptura, entre los que están Vicente Rojo, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez y así. El de quien sí fue amigo fue de Leonora Carrington, pero creo que por alguna razón después se pelearon.

Sobre el escritor que “amó a Octavio Paz toda su vida con una devoción total”, Poniatowska construyó la que es considerada, hasta ahora, la mejor biografía del pintor, para quien “su gran amor fue Diego de Mesa, y después su gran amor en Francia, en Europa, donde lo conoció, fue Marek Keller, que es un polaco organizadísimo, un hacedor, un hombre que sabe hacer las cosas, un promotor que ya lo quisiéramos cualquiera, porque era absolutamente, es absolutamente extraordinario, le cambió la vida”. El 30 de noviembre, la escritora presentará este libro en la FIL Guadalajara.