La sensibilidad artística y poética de la artista libano-estadounidense Etel Adnan se exhibe en una discreta exposición en la Biblioteca Central de la UNAM

Imágenes: Etel Adnan: album à dessins / Cortesía Kurimanzutto

Ciudad de México (N22/Ana León).- Un gesto casi infantil se percibe en el trabajo expuesto de la nonagenaria Etel Adnan (Beirut, 1925) en la Biblioteca Central de la UNAM. Trazos básicos, primigenios, llenan 16 superficies pequeñas, discretas. En las láminas, el color y la línea son los conductores que nos llevan por el imaginario de la artista y también poeta que exhibe su obra por primera vez en México. Discreta, silenciosa, así es la muestra que aloja la biblioteca, casi a punto de pasar desapercibida. El trabajo de Adnan es así, un encuentro íntimo.

Las láminas que vemos en la muestra Etel Adnan: album à dessins, que se podrá ver hasta el 24 de noviembre, traducen la vocación poética de la libano-estadounidense en un armónico juego de geometrías, manchones de color y trazos ilegibles que se mezclan o yuxtaponen en superficies verticales y horizontales. En las primeras, las líneas tensan los límites de la página; en las segundas, acompañan la horizontalidad.

Adnan maquina delicados juegos en la superficie que alojan grafías ilegibles. Su poesía está ahí, en el trazo inconcluso, en el color difuminado. No hay historia, no hay un concepto que definir o idea que entender. El observador tiene la oportunidad de pararse, en medio del murmullo de la sala de lectura, y mirar, respirar.

La muestra, organizada por la galería Kurimanzutto y la UNAM, es parte del proyecto expositivo Sonora 128, del cual Adnan fue parte siendo la sexta artista en exhibir su obra en el espectacular que se localiza en la esquina de las avenidas Sonora y Nuevo León, en la Colonia Condesa. Ahora, su participación se extiende hasta esta exposición que se aloja en un edificio que la artista visitó en 1957, y cuyos murales (obra de Juan O’Gorman) tuvieron una gran influencia en ella.