El American Journal of Medicine dio a conocer los resultados de una investigación que señala que el compositor y pianista no murió de tuberculosis sino de pericarditis

Ciudad de México (N22/Redacción).- Conservado en una botella de coñac, el corazón de Frédéric Chopin revela un nuevo secreto del músico polaco más de 150 años después de su muerte. Mientras los restos de Chopin yacen en París a lado de personajes como Oscar Wilde y Rossini, su corazón se conserva en su ciudad de origen en un tarro de coñac en la Iglesia de la Santa Cruz.

Su muerte, ocurrida en 1849 cuando el músico contaba con apenas 39 años, ha sido motivo de especulación constante, se ha dicho que el compositor representante del romanticismo musical y autor de los Nocturnos, murió de tuberculosis, aunque con el paso del tiempo se han barajado enfermedades como fibrosis quística, estenosis mitral, deficiencia de alfa -1- antitripsina o un estrechamiento de las válvulas cardíacas. Sin embargo, hace dos semanas, el American Journal of Medicine dio a conocer por medio de un estudio publicado en sus páginas, que Chopin pudo haber sufrido una pericarditis, una complicación de tuberculosis crónica.

Las lesiones que presenta el órgano así como una capa de materiales fibrosas que lo cubrían sirvió a los estudiosos para analizar, sin abrir el frasco, la causa que ocasionó el deceso del artista. Michael Witt, quien estuvo al frente de esta investigación, habló con el diario inglés The Guardian y explicó que “desde el estado del corazón podemos decir, con gran probabilidad, que Chopin sufría una tuberculosis que le causó una pericarditis, que fue probablemente la causa inmediata de su muerte; todo esto lo investigaron “sin abrir el tarro”.

Del órgano del músico, se sabe que fue llevado a dicha iglesia por su hermana el mismo año de su muerte. En la iglesia antes mencionada permaneció hasta la Segunda Guerra Mundial cuando fue robado por los nazis. Se dice que un comandante de la SS lo custodió y devolvió a su lugar de origen poco después de terminar la guerra, en 1951. El corazón del músico fue extraído como último deseo de éste para asegurarse de no ser enterrado vivo.