Especialistas del Sistema Sismológico Nacional y del Instituto de Ingeniería de la UNAM reflexionan sobre investigación y detección de estos fenómenos

Ciudad de México (N22/Karen Rivera).- ¿Cómo se pueden reducir los riesgos en caso de sismo? Esta fue la pregunta de la que partió la Academia Mexicana de Ciencias para organizar un foro en el que los especialistas Xyoli Pérez, jefa del Servicio Sismológico Nacional; Mario Ordaz, del Instituto de Ingeniería de la UNAM; y Shri Krishna del Instituto de Geofísica, reflexionaron sobre las condiciones con las que cuenta México para la investigación y detección de estos fenómenos naturales.

“Hoy en día nos encontramos en una transición muy interesantes en todos los aspectos, inclusive en un crecimiento importante en cuanto a capacidades y lo que esperamos es que esto pueda proveer de muchísimos datos a la comunidad científica”, señaló Xyoli Pérez, jefa del Servicio Sismológico Nacional, donde actualmente se reciben datos de 163 estaciones de diferentes instituciones.  

De acuerdo con la doctora en Geofísica Xyoli Pérez, comparado con otros contextos como el del estado de California, que cuenta con 400 estaciones, en México se requiere invertir para la instalación de más detectores sismológicos. Además de mayor difusión, divulgación y docencia.

En ese rubro, Pérez señaló que en “este año comenzamos un diplomado en sismología para profesores de bachillerato, el incidir en ese tipo de actividades y en ese tipo de comunidades nos llevará a ir más allá de nosotros mismos y de la comunidad científica acercándonos a los estudiantes de bachillerato, y es un primer paso, porque ellos pueden ser los medios de difusión de la información y también sembrar nuevas semillas en cuanto a la ciencia de la Tierra y también en particular de la sismología.”

Por su parte, el ingeniero civil Mario Ordaz, del Instituto de Ingeniería de la UNAM, aseguró que los mejores instrumentos para reducir los riesgos son las normas de construcción, “38 de los edificios inicialmente colapsados eran edificios diseñados antes de los cambios normativos que hubo en 1985 y es que resulta, según la normatividad de la construcción de la Ciudad de México, los edificios comunes están obligados a satisfacer las normas del momento en que fueron construidos […] Muchos de esos edificios probablemente no satisfacían las normas vigentes y hay otros edificios que están por ahí que tampoco satisfacen, es decir, que claramente incumplen el reglamento, hay cientos de edificios que incumplen las normas.”