La obra, dirigida por Guillermo Calderón presenta el caso de Jorge Mateluna, un ciudadano chileno que ha sido llevado a la cárcel de manera injusta; se presentó en el Cervantino

Imagen: Mateluna / Cortesía FIC

Guanajuato (N22/Karen Rivera).- Cuando Jorge Mateluna tenía trece años decidió unirse al grupo de resistencia en contra de la dictadura que Augusto Pinochet ejerció en Chile durante más de una década. Una de las acciones que  lo llevó a pasar doce años de su vida encarcelado. Tras realizar una huelga de hambre, que duró más de 75 días salió en libertad en 2004. Nueve años después fue detenido en medio de un operativo policial que buscaba a los asaltantes de una sucursal bancaria. Impunidad, destino, coincidencia, Jorge Mateluna sólo puede decir que estaba en el lugar y momento equivocado. A pesar de la ausencia de pruebas biológicas en su contra, se le condenó a 16 años de prisión. Su historia se conoce y fue a través del teatro que el público del Festival Cervantino pudo acercarse a ella.

“El teatro político, por lo general es una reflexión y un llamado a la acción que ocurre en la sala de teatro, muchas veces también en la calle, pero tiene sus limitaciones obviamente, es algo que ocurre en el espacio de la cultura y no siempre tiene consecuencias reales en el mundo de la sociedad y en el mundo de los políticos también”, contó en entrevista el director de esta puesta en escena, Guillermo Calderón. “Es una forma distinta de hacer teatro porque nosotros estamos directamente vinculados a la acción política del movimiento por liberar a Jorge Mateluna”.

Mateluna es la continuación de la obra Escuela, que el dramaturgo Guillermo Calderón dirigió y estrenó en 2013, con la misión de presentar la vida política en clandestinidad durante los años ochenta en Chile, proyecto en el que participó el ex frentista.

“La obra cuenta cuál es nuestra relación con él como grupo, cuál fue el proceso de crear esta obra y también la obra defiende a Jorge Mateluna, porque Jorge Mateluna es inocente y ha sido encarcelado injustamente […] esta obra describe muy claramente un caso en que el Estado ha abusado de su poder […] nosotros entendemos que en nuestros países la justicia de los ricos no es la misma que la justicia de los pobres […] Los pobres se ven enfrentados a abusos de poder de parte de fiscales, jueces y de la policía que muchas veces, cuando no tienen pruebas en contra de la gente que quieren encarcelar, simplemente las fabrican”, enfatizó Calderón.

Esta obra, señaló el director, “establece un diálogo con la realidad de muchos de nuestros países de América Latina.”