Mouawad fue nombrado en 2016 director del Théâtre National de la Colline en Francia, su obra ha sido traducida a 20 idiomas

 

Imagen: Festival Internacional Cervantino

Ciudad de México (N22/Víctor Gaspar).- Wajdi Mouawad, conocido como uno de los mejores dramaturgos de la actualidad,  llegó al Festival Internacional Cervantino por medio de la Théâtre National de la Colline que representó tres funciones y dos adaptaciones de las obras de Sófocles. La primera de ellas es Inflamación del verbo vivir, escrita a partir del Filoctetes. El segundo montaje es Las lágrimas de Edipo. Una tercera función titulada Moribundos conjugó ambas piezas que se presentaron el Teatro Cervantes de la capital guanajuatense.

“Yo diría que la particularidad de ambos espectáculos es que hablan de personas que están buscando algo. Las piezas retratan temas atemporales, universales y que siempre han interesado a la sociedad. Todos vamos a llegar a ese último momento de la vida algún día”, comentó Arnaud Antolinos, director adjunto del Théâtre National de la Colline.

Wajdi Mouawad nació en 1968 en Líbano, a los ocho años se refugió en Francia a causa de la Guerra Civil (1975-1990). Después se exilió en Quebec y posteriormente regresó a Francia. “Es un artista que no tiene país aunque conozca muchos. Yo creo que esta particularidad resuena muy fuertemente en su obra. Es tal vez la razón por la cual sus espectáculos llegan a diferentes continentes, a diferentes países”.

En 2006 fue nombrado director del Théâtre National de la Colline en Francia, su obra ha sido traducida a 20 idiomas y se caracteriza por una cierta intimidad en la que aborda los dilemas clásicos de la tragedia contextualizados en la actualidad. De igual modo, su andar por el mundo lo ha impregnado de cierto tono multicultural y un dejo de soledad que transmite en sus personajes.

Pero la trascendencia de la obra de Mouawad ha alcanzado también el séptimo arte. En 2010 el cineasta quebequense Denis Villeneuve realizó la película titulada en español, La mujer que cantaba, y que en francés conservó el título de Incendies. En México, piezas como Litoral, Bosques e Incendios han sido traducidas y llevadas a escena.

“La revolución aflora en toda su obra. Es un retorno, un regreso. Se percibe fuertemente el espíritu revolucionario y también se percibe en las piezas que se representarán en el Cervantino”.