Spasiuk reconoce  en su música todas las capas históricas, culturales y sonoras que tiene América Latina

Imagen: Tomato Productions

Guanajuato (N22/Víctor Gaspar).- A Chango Spasiuk el chemamé le corre por las venas, lo aprendió de niño de su padre y su tío tocando en fiestas en su ciudad natal, Apóstoles, Argentina. Chamamé es una tradición musical afincada al norte de argentina y que se extiende por zonas del sur de Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y el sur de chile.

“Con esta sonoridad camerística pasamos por un montón de texturas sonoras que están relacionadas con la tradición del chamamé, no solamente el ritmo mestizo y criollo poderoso y con el cual se expresa toda la región, sino también otros elementos como las polcas rurales, los chotis, los valses, que se insertan en la tradición folclórica de la zona de donde vengo. Uno viene del país del tango pero hay un montón de músicas más allá del tango en la Argentina y esta es una de ellas”.

Spasiuk estuvo influido en sus inicios por la polka, pero la tradición musical que representa se remonta hasta el pasado guaraní de la región, el colonialismo jesuita y la emigración europea de buena parte del siglo XX. Sincretismo que le ha valido reconocimientos como el premio Carlos Gardel en 2010 en Argentina y el World Music Award, de la BBC, como revelación en 2005.

Horacio Spasiuk, su verdadero nombre, reconoce todas las capas históricas, culturales y musicales que tiene América Latina y que comúnmente están asociadas con la lengua de Cervantes pero en la cual los protagonistas son también una serie de pueblos y momentos históricos. “En este época del mundo y con tantas herramientas de comunicación, cómo puede ser que conozcamos tampoco del otro y cómo puede ser que no nos pensemos como una región”.

Con el concierto que ofreció en la ex hacienda de San Gabriel y con la música que ha tocado por más de 40 años como Chango Spasiuk y su quinteto se suman a la sonoridad que da rostro a América Latina, su multiculturalidad, su tradición y su riqueza.